El gato negro de la buena suerte
23.03.07 @ 08:58:33. Archivado en Restaurantes, Generalidades
Trece sentados en una misma mesa es, para muchos, un augurio de mala suerte, al igual que se suele considerar en el mismo sentido el hecho de que se nos cruce un gato negro en el camino. En el famoso restaurante londinense Savoy Grill, del hotel homónimo, idearon en su día un sistema, aún vigente, para conjurar todo mal si se sientan trece comensales en la misma mesa. La solución es muy sencilla, claro, es sentar a otro, como se hace en ocasiones, y así, en algunos sitios se tiene costumbre de invitar entre los trece a un comensal contratado para ahuyentar la mala suerte. Lo que pasa es que en este caso el décimocuarto invitado es precisamente un gato negro, que ocupa su sitio y al que se le sirven, como al resto, los platos que vayan a degustarse en el festín.
Un gato que tiene nombre, se llama Kaspar y es una escultura de madera que fue esculpida en 1926 por Basil Ionides, arquitecto escocés y famoso diseñador de estilo art decó, querealizó entre otras obras, el propio Teatro Savoy de Londres.
El origen de esta tradición se basa, al parecer, en que en 1898 un elegante caballero sudafricano y magnate del negocio minero, Woolf Joel, que había contratado en el restaurante del Hotel una mesa para catorce personas, tuvo que celebrar su convite solo con trece, debido a la indisposición de uno de los invitados. Más tarde, este caballero fue encontrado muerto en su despacho de un disparo, considerándose que el suceso estaba relacionado con la presencia de trece personas en el festín, superstición de la que el anfitrión se había permitido reirse. 
Para conjurar en lo sucesivo este peligro, el Hotel decidió sentar al gato, en estos casos, como décimocuarto comensal, y servirle la comida como a los demás, retirándole sucesivamente los platos y las bebidas. No se tiene noticia, bien es cierto, de que Kaspar hay degustado alguna vez algunos de los exquisitos platos y deliciosos vinos que han estado a la vista de sus felinos ojos tallados en madera.
Kaspar fue muy amigo de sir Winston Churchill, gran aficionado a la buena comida, a los Martinis y a los puros, que frecuentaba mucho el Savoy Grill. En una ocasión incluso dicen que se llevó al gato para asegurarse de salir airoso en un viaje en avión con la RAF, la aviación británica, que da nombre también a un cóctel (ginebra con Coca-Cola) y a una deliciosa variedad de tomate.
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Juan Luis Recio
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