Un nuevo modo de denominar: Dehesa del Carrizal
25.02.07 @ 09:04:00. Archivado en Vinos
¿Qué pensaría Fernando III si supiera cómo han evolucionado aquellas tierras de los Montes de Toledo que vendió para sufragar sus gastos para la reconquista del sur de la península; si llegara a conocer que, tras siglos de abandono, se encuentran justo aquí las viñas que producen algunos de los más interesantes vinos que han surgido en España en los últimos tiempos? Seguramente, lejos de mesarse los cabellos, consideraría que hizo bien en su momento, como pensamos todos en situaciones similares para defendernos o liberarnos del arrepentimiento o la mala conciencia por una decisión apresurada, pero no hemos de olvidar que en el tema del vino no se debe andar nunca con prisa.
Y este es el caso de Marcial Gómez Sequeira, médico y cazador, quien, sin prisa pero sin pausa, compró en 1984 este pago que lleva el nombre de Dehesa del Carrizal; tras plantar las primeras viñas hace dos décadas, ve ahora cómo se ha convertido en una Denominación propia y dotada ya de un gran prestigio.
Esas tierras, casi abandonadas durante siglos, dedicadas fundamentalmente a la caza, y que pasaron a manos privadas en una de las desamortizaciones del siglo XIX, han visto recientemente su auténtico esplendor, culminado con la reciente concesión de DO propia, ocurrida en este mismo año, con lo que han dejado de llamarse Vinos de la Tierra de Castilla.
La concesión por parte de la Consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha supone la cuarta denominación de origen de vinos de calidad producidos en pagos vitícolas castellano- manchegos, tras Dominio de Valdepusa (del Marqués de Griñón, en Malpica del Tajo, Toledo), Finca Élez (de Manuel Manzaneque, en Bonilla, Albacete) y Pago Guijoso, de Sánchez Muliterno, también en Albacete.
Los Montes de Toledo conforman una amplia región de Castilla-La Mancha que cuenta con gran valor cinegético y ecológico, y también, claro, vitivinícola. En lo que acaso podría ser su corazón se sitúa la finca de caza y ahora pago vitivinícola Dehesa del Carrizal, que extiende sus veintidós hectáreas en el valle del río Bullaque, donde se han plantado viñas de diversas cepas, todas ellas nobles, lo que lleva a producir actualmente casi ciento cincuenta mil botellas de cinco distintos vinos, tres de ellos monovarietales (Cabernet Sauvignon, Syrah y Chardonnay) y dos con el siguiente coupage:
- Colección Privada (una selección con 40% de cabernet sauvignon, 30 % de syrah y 30 % de merlot, con una crianza de trece meses
- MV (55 % de cabernet sauvignon, 25 % de syrah y 20 % de merlot, con una crianza de diez meses).
Haciendo de nuevo un poco de historia, sepamos que primero, en el desierto terreno, se plantó cabernet sauvignon, dando lugar al primer tinto de esta variedad producido en la región. Posteriormente se han plantado también syrah, merlot y chardonnay (sí, también producen un buen vino blanco), ampliándose más tarde al tempranillo, la más noble cepa hispana tinta. Toda la viña está en espaldera y dispone de un sistema de riego por goteo subterráneo que permite aportar pequeñas cantidades de agua en las fechas estivales más secas.
La bodega permite trabajar con 250.000 Kg de uva y disponer de mil barricas en una cava subterránea de crianza, sin rampas ni montacargas y bien ventilada, dentro del edificio construido, perfectamente ensamblado con el terreno. Y uno de los grandes enólogos del país es el responsable de todo esto: nada menos que Ignacio de Miguel, flying winemaker donde los haya...
Para más información:
Dehesa del Carrizal.
Retuerta del Bullaque (13194 Ciudad Real).
Teléfono: 925 42 17 73
E mail: bodega@dehesadelcarrizal.com Web site: www.dehesadelcarrizal.com
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Juan Luis Recio
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