Escenas de mi vida sexual y La Vaquería de la Calle de la Libertad
31.01.07 @ 08:26:21. Archivado en Libros, revistas, Bares, qué lugares, Internet, tecnología
Saludé a Emilio Sola el otro día en el Círculo de Bellas Artes en la presentación de un precioso libro de Carlos Bloch y Pedro Molina Temboury, "Escenas de mi vida sexual", editado por Abada, editorial cuyo fondo crece sin cesar y siempre con unos criterios de selección de originales y un cuidado en las ediciones que hacen que sea uno de los proyectos culturales más interesantes que hayan surgido en nuestro país en los últimos tiempos.
Me recordó Emilio, a quien conozco desde hace más de treinta años, los proyectos en los que anda inmerso en la Universidad de Alcalá, y en concreto el de los Archivos de la Frontera, cuya página les invito a visitar.
Y como esto va de bares, qué lugares, en concreto les pido que se detengan en la crónica que hace Emilio de La Vaquería de la calle de la Libertad, bar de los años setenta, precursor de la movida, por el que desfilamos muchos, entre ellos grandes escritores y artistas, creadores y promotore, que iluminaron después la movida madrileño e incluso siguen dando su luz hoy día a moviemientos culturales y sociales desde los más variados lugares y responsabilidades. oirresponsabilidades, que también las hubo y las hay... En la primera página verán una foto de la puerta del local, con Carlos Bloch de jovencito. es la portada del primer libro de la editorial en la que estaba yo implicado en aquellos tiempos, junto con Javier Rodríguez de Fonseca, La Banda de Moebius.
Bueno, claro, yo salgo citado en el texto, pero aparte de ese hecho anecdóyico, creo que vale la pena su lectura, para conocer ese interesante momento histórico. Tengo también una canción, que cantó Glutamato Ye-yé, titulada "El crimen de la calle de la Libertad", que tiene que ver con esos tiempos. Y luego, en el filo entre la década de los 80 y los 90, entre Emilio, Carlos Bloch y otros amigos, entre los que me volví a encontrar (creo que éramos 36 socios de entrada) montamos un local muy grande, junto a la plaza de Santa Ana, al que bautizamos "La Vaquería de la calle de la Libertad en la calle del Príncipe", que igual merece también que se relate su historia, pero igual también, hay que dejar que pasen los treinta años y un día preceptivos.
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Por lo que se refiere al menú, aunque usted se esté ahora disfrutando de la lectura en su sillón, por si se levanta a tomar algo le recomendaría algunos ingredientes que recorren las 32 recetas del libro:
De porólogo, percebes frescos, de los de chiringar, o langosta (cada cual ha de tirar de un extremo); un hojaldre de primero (por ejemplo, relleno de morcilla) o huevos de cascar, a ser posible de ave salvaje; sorbetes de frutas como cortante; y de postre, vodka con sandía.
Gracias por su lectura y salud. Carlos Bloch.
No le preguntaré qué comida comería mientras lee este libro, porque se dice que leyendo, la comida no alimenta, pero sí que le preguntaré: ¿bebiendo qué vino lo leería? De todos es conocida la escena de un lector repantingado en su sillón con una buena bebida en la mesita de al ladom y a mí me gusta fomentar este curioso maridaje...
Saludos
Maynero
http://librosconvino.blogspot.com
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Juan Luis Recio
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