El mobbing, como se denomina internacionalmente, es conocido aquí como acoso moral en el trabajo o psicoterror laboral, y es una situación que sufren aproximadamente un millón y medio de empleados en nuestro país. ¿Es usted uno de ellos? Descubra las posibilidades que tiene de encontrarse en esta situación y las medidas que puede adoptar para evitar hallarse inesperadamente viviendo la peor de las pesadillas.
“Estamos intentando sacar a los heridos del edificio para que sean atendidos”, manifestó la sheriff, Julie Dijkstra, a la entrada de la fábrica de motivos decorativos construidos con polímeros de poliuretano de la pequeña localidad de Goshen, cuna de Howard Hugues, al norte de Indiana, a medio camino entre Chicago y Canadá. El plácido y cálido otoño que vivía en 2001 la ciudad, de menos de treinta mil habitantes, que mantiene aún verdes los campos y bosques circundantes, se vio interrumpido poco antes de Navidad por un luctuoso suceso. Como si de una película del Oeste se tratara, Robert Wissman, un empleado de 36 años, había disparado su escopeta sobre sus compañeros de trabajo, matando a uno de ellos e hiriendo a otros seis, disparándose finalmente un tiro a la cabeza. Todo ello por una discusión en el trabajo. (En la página siguiente, si tiene prisa, puede entrar directamente en el test).
No, desgraciadamente no se trata de una escena de “800 balas”, la película de Alex de la Iglesia, estrenada poco después de este luctuoso suceso y que el cineasta ha clasificado como un “marmitako western”, sino del posible desenlace de una situación de psicoterror en el ámbito laboral llevada hasta sus más graves consecuencias. Este psicoterror, a pesar de su tan sofisticado nombre, tiene su origen en el comportamiento animal, y dice mucho a favor de las teorías de la evolución propugnadas por Darwin.
Estudiando el comportamiento de determinadas especies de aves, el Premio Nobel Konrad Lorenz detectó las primeras conductas de mobbing, como las denominó, que fueron extrapoladas al entorno humano por el investigador Heinz Leymann, considerado el primer estudioso de este nuevo fenómeno, de tan antiguas raíces.
Una película en cuatro partes. Según el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, el acoso psicológico en el puesto de trabajo pasa por una serie de fases diferenciadas, que puede usted intentar tratar de aislar e identificar en el caso de que se encuentre en una situación que sospeche pueda incluirse dentro de esta índole de problemas. Tratemos de escudriñar cómo se produce el fenómeno de mobbing, cómo se desarrolla el guión de esta desagradable película de terror:
1. Fase de conflicto: en un momento dado, cosa nada infrecuente y que por sí sola no denota un fenómeno de acoso laboral, se produce un conflicto en el trabajo, que es la causa desencadenante de todo el proceso que se produce a continuación. Puede tratarse de un asunto de carácter puramente laboral o de relaciones personales, pero siempre hay una “mecha” en el origen del mobbing. Para que continúe avanzando el proceso, lo normal es que se trate de un conflicto que se puede clasificar de crónico, hondamente arraigado en el entramado laboral.
2. Fase de estigmatización: el conflicto empieza a convertirse en una campaña de hostigamiento, de una parte (el acosador, que generalmente busca el apoyo del grupo) frente a la otra (la víctima, el acosado). El conflicto se extiende y se consolida en el tiempo, dentro de una labor de zapa que a veces no es fácilmente identificable y de la que resulta mucho más difícil aún obtener pruebas palpables. La realidad no se identifica como tal, y a veces ni siquiera la propia víctima es consciente, al principio, de la campaña orquestada en su contra.
3. Fase de intervención desde la empresa: tras un tiempo, que a veces puede ser interminable, la empresa toma cartas en el asunto, con lo que el problema, al menos, se reconoce. Pero usualmente las medidas suelen consistir en cambios en el puesto de trabajo, intentos de arreglos amistosos u otras decisiones. Lamentablemente muchas de las medidas que la empresa suele adoptar tradicionalmente van en contra de la víctima, que puede verse, por ejemplo, despedida o prejubilada. Hoy día, al irse reconociendo el problema, las empresas o instituciones más avanzadas toman medidas que sirven en cierta medida para defender al acosado. Si esto no es así, todo el proceso desemboca en un terrorífico final.
4. Fase de marginación o exclusión de la vida laboral: el proceso se ha concluido, con la eliminación de la persona molesta. Generalmente, la víctima empieza a pedir bajas, cada vez más largas, a enfermar (con problemas psicológicos, pero también físicos) y al final es eliminada, incluso puede que se suicide, ya que, como dice el “inventor” del mobbing, Heinz Leymann, “el lugar de trabajo constituye el último campo de batalla en el que una persona puede matar a otra sin ningún riesgo de llegar a ser procesada ante un tribunal”.
Por qué se mantiene el suspense. Las razones por las que el mobbing hasta el momento ha logrado sus objetivos son variadas: los ataques se suelen producir en privado, la propia víctima se siente avergonzada y no es muy consciente de lo que le va pasando hasta que ya es demasiado tarde, y hay una complicidad subyacente, que no se verbaliza, en el entorno laboral (nadie parece haber visto nunca nada ni saber nada de lo que está pasando). En consecuencia, muchas veces el propio acosado es identificado como culpable del acoso a que es sometido. Esta situación, en contra de lo que se pudiera pensar, está muy extendida actualmente en el ámbito laboral. Realizando una extrapolación con los resultados del estudio dirigido en la Universidad de Alcalá de Henares por el Prof. Piñuel, se calcula que hay en España un millón y medio de personas afectadas por el acoso psicológico en el terreno laboral, lo que implica un número igual o seguramente mayor de acosadores. Muchos protagonistas todavía para esta terrible película.
El Barómetro CISNEROS, como se denomina a este estudio (Cuestionario Individual sobre PSicoterror. Negación, Estigmatización y Rechazo en Organizaciones Sociales) realizado en mayo de 2001, concluye que el 11,5 % de la población activa puede ser víctima de esta nueva forma de psicoterror, trasladado al ámbito laboral, pero que también se da en otros entornos cerrados, como hospitales, escuelas, instituciones, y cualquier organización muy reglamentada.
La recientemente creada Asociación contra el Acoso Moral en el Trabajo, las acciones emprendidas por los sindicatos y por las autoridades públicas, el apoyo a las víctimas por parte de psicólogos y psiquiatras, además del concurso de abogados, son las primeras iniciativas que pueden contribuir a frenar este terrorífico proceso. Es urgente la adopción de medidas tanto públicas como privadas para que en este nuevo género de películas no sigan ganando los malos.
¿PERO CUÁNTOS TIPOS DE ACOSO HAY?
· Mobbing: “mob” en inglés quiere decir “chusma” o “populacho”. El verbo “to mob” viene a significar ser atropellado o atacado por la multitud. El Premio Nobel Konrad Lorenz comenzó a utilizar el término “mobbing” en relación con el comportamiento agresivo de los grupos animales con el objetivo de echar a un intruso. El psicólogo Heinz Leymann aplicó este concepto en la década de los ochenta para describir el acoso en las organizaciones.
· Bossing: es un tipo especial de mobbing, consistente en el acoso que realiza un jefe, o sus representantes, para deshacerse de un empleado que por alguna razón le resulta incómodo.
· Bullying: este término se suele aplicar a las humillaciones y novatadas que se producen en los ambientes escolares, y, por extensión, se utiliza también en los ambientes laborales, pero más bien en casos de violencia individual o vejaciones que en casos de violencia ejercida por la propia organización. También sucede en los colegios de niñas, ya que no se trata de una práctica exclusivamente masculina.
· Harassment: es el término utilizado en Estados Unidos para referirse al acoso u hostigamiento en el ámbito laboral, incluyendo también el acoso sexual en el trabajo.
· Whistleblowers: se llama así a los “bocazas” que se atreven a dar la voz de alarma ante los problemas en la empresa o de la organización en la que trabajan, a través de denuncias públicas o legales. La empresa o la organización se venga de ellos a través de variadas represalias.
· Ijime: es el acoso japonés, ya sea el de los niños en las escuelas o el de los empleados en el trabajo. “El clavo que sobresale se encontrará con el martillo”, dice un refrán japonés, que sintoniza con cierta mentalidad nipona, enemiga del individualismo.
· DOS OBRAS INDISPENSABLES.
· El acoso moral en el trabajo, de Marie-France Hirigoyen (Paidós, 2001): tras el éxito de su obra anterior, “El acoso moral. El maltrato psicológico en la vida cotidiana”, la autora presenta los resultados de la encuesta realizada a los centenares de personas que le han dirigido sus testimonios escritos, dando consejos sobre qué hacer en casos de acoso y las medidas de prevención que pueden tomar las empresas.
· Mobbing. Cómo sobrevivir al acoso psicológico en el trabajo, de Iñaki Piñuel y Zabala (Sal Terrae, 2001): el autor ofrece una guía práctica de autoayuda para reconocer el problema y aprender a identificarlo tempranamente, mostrando cómo darle respuesta de una manera proactiva, superando las racionalizaciones de defensa que suelen desarrollar las víctimas.
NAVEGANDO POR EL MOBBING.
· www.mobbing.nu: en esta página web encontrará muchas informaciones sobre el mobbing, incluyendo legislación, noticias, bibliografía o asociaciones de afectados por el acoso psicológico en toda España. Está traducido al español el listado de Leymann que aquí se reproduce.
· www.leymann.se: la página web del profesor de la Universidad de Estocolmo Heinz Leymann, experto en psicología del trabajo, pionero en el estudio del mobbing. La página se autodenomina “la enciclopedia del mobbing” y se puede consultar en inglés, francés, alemán y sueco.
·www.acosomoral.org: página personal pero muy completa sobre todo lo relactivo al acaso moral, con un foro dedicado a Jokin, el recordado niño fallecido tras un largo proceso de bullying.
EL INVENTARIO DEL PSICOTERROR LABORAL: 45 COMPORTAMIENTOS TERRORÍFICOS.
El posiblemente mayor experto mundial del mobbing ha establecido un listado de comportamientos hostiles, conocido como “Inventario de Aterramiento Psicológico de Leymann” (LIPT, según sus siglas inglesas). El listado que seguidamente se ofrece sirve para verificar la existencia de psicoterror laboral, siempre y cuando se produzca sobre una persona una o varias de estas situaciones de modo sistemático (al menos una vez a la semana) y durante un tiempo prolongado (más de seis meses):
A) Acciones de acoso que implican una manipulación de la comunicación o de la información, de modo que se consigue reducir las posibilidades de la víctima de comunicarse adecuadamente con otros, incluido el propio acosador:
1.El jefe o acosador no permite a la víctima la posibilidad de comunicarse.
2.Se interrumpe continuamente a la víctima cuando habla.
3.Los compañeros le impiden expresarse.
4.Los compañeros le gritan, le chillan e injurian en voz alta.
5.Se producen ataques verbales criticando trabajos realizados.
6.Se producen críticas hacia su vida privada.
7.Se aterroriza a la víctima con llamadas telefónicas.
8.Se le amenaza verbalmente.
9.Se le amenaza por escrito.
10.Se rechaza el contacto con la víctima (evitando el contacto visual, mediante gestos de rechazo, desdén o menosprecio, etc. ).
11.Se ignora su presencia, por ejemplo dirigiéndose exclusivamente a terceros (como si no le vieran o no existiera).
B) Acciones de acoso para evitar que la víctima tenga la posibilidad de mantener contactos sociales:
12.No se habla nunca con la víctima.
13.No se le deja que se dirija a uno.
14.Se le asigna un puesto de trabajo que le aísla de sus compañeros.
15.Se prohíbe a sus compañeros hablar con él.
16.Se niega la presencia física de la víctima.
C) Acciones de acoso dirigidas a desacreditar o impedir a la víctima mantener su reputación personal o laboral o su dignidad como persona:
17.Se maldice o se calumnia a la víctima.
18.Se hacen correr cotilleos y rumores orquestados por el acosador o el grupo de acoso sobre la víctima.
19.Se ridiculiza a la víctima.
20.Se atribuye a la víctima ser una enferma mental.
21.Se intenta forzar un examen o diagnóstico psiquiátrico.
22.Se fabula o inventa una supuesta enfermedad de la víctima.
23.Se imitan sus gestos, su postura, su voz y su talante con vistas a poder ridiculizarlos.
24.Se atacan sus creencias políticas o religiosas.
25.Se hace burla de su vida privada.
26.Se hace burla de sus orígenes o de su nacionalidad.
27.Se le obliga a realizar un trabajo humillante.
28.Se monitoriza, anota, registra y consigna injustamente el trabajo de la víctima en términos malintencionados.
29.Se cuestionan o contestan las decisiones tomadas por la víctima.
30.Se le injuria en términos obscenos o degradantes.
31.Se acosa sexualmente a la víctima con gestos o proposiciones.
D) Acciones de acoso contra el ejercicio de su trabajo, dirigidas a reducir la ocupación de la víctima y su empleabilidad mediante la desacreditación profesional.
32.No se asigna a la víctima trabajo ninguno.
33.Se le priva de cualquier ocupación, y se vela para que no pueda encontrar ninguna tarea por sí misma.
34.Se le asignan tareas totalmente inútiles o absurdas.
35.Se le asignan tareas muy inferiores a su capacidad o competencias profesionales.
36.Se le asignan sin cesar tareas nuevas.
37.Se le hace ejecutar trabajos humillantes.
38.Se le asignan tareas que exigen una experiencia superior a sus competencias profesionales.
E) Actividades de acoso que afectan a la salud física o psíquica de la víctima.
39.Se le obliga a realizar trabajos peligrosos o especialmente nocivos para la salud.
40.Se le amenaza físicamente.
41.Se agrede físicamente a la víctima, pero sin gravedad, a título de advertencia.
42.Se le agrede físicamente, pero sin contenerse.
43.Se le ocasionan voluntariamente gastos con intención de perjudicarla.
44.Se ocasionan desperfectos en su puesto de trabajo o en su domicilio.
45.Se agrede sexualmente a la víctima.
Los comentarios para este post están cerrados.
Gracias por el artículo. Ayudar a conocer a las personas que es el Mobbing y luchar contra él. Lo he sufrido personalmente y ahora pasado el tiempo lo recuerdo con una sensación de rabia, impotencia, frustración. A menudo pensaba que iba a tener reacciones violentas que podrían calificarse de locura, pensaba en lo impensable. Sufría y loraba, perdí las ganas por todo, me ponía enfermo los domingos pensando en que tenía que volver al lunes al trabajo. La legislación debería proteger más a los trabajadores que sufren mobbing. En fin muchas gracias por su artículo y les animo a que sigan con su labor.
Un saludo.
Martes, 29 de mayo
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Juan Luis Recio
Paulino Toribio
Ángel Sáez García
Peio Sánchez Rodríguez
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Julián Moreno Mestre