Se queja Lancho de que últimamente recomiendo pocos libros, y aunque no sé si es del todo cierto (soy muy orgulloso), corrijo este posible error con una de mis últimas lecturas, que, considero, para todos los aficionados tanto a las bebidas, sean alcohólicas o no, como a la historia y a las curiosidades, muy recomendable. Les hablo de "La historia del mundo en seis tragos", ensayo de Tom Standage.
Es un libro muy serio y con unos cientos de páginas, pero que se lee con bastante fluidez en general y siempre despertando de vez en cuando con alguna sorpresa que nos hace morirnos de ganas de comentárselo a alguien. Sugiero memorizar o anotar algunas de estas curiosidades para dejarlas caer en las conversaciones (especialmente a la hora de las cañas o del café), y garantizo un éxito seguro (a no ser que los demás también hayan leído el libro). A mí me recuerda un poco, por el enfoque, a Allegro, ma non troppo, de Cipolla, aunque éste hace lo mismo explicando la historia medieval basándose en el comercio de la pimienta, en solo unas pocas páginas, magistrales y divertidas (aquí va otro consejo de lectura, Lancho, para que no te quejes...).
Bueno, el caso es que a lo largo de la historia algunas bebidas han hecho mucho más que saciar nuestra sed. Como cuenta este libro con autoridad y encanto, seis de ellas han tenido una influencia sorprendente en momentos decisivos de la historia, desde la aparición de la agricultura y el nacimiento de las ciudades hasta la globalización.
"La historia del mundo en seis tragos" presenta una visión original y rigurosa de la historia universal, siguiendo a la humanidad desde la Edad de Piedra hasta el siglo XXI de la mano de la cerveza, el vino, los licores, el café, el té y la Coca-Cola. Es curioso cómo las bebidas más influyentes en los últimos tiempos sean sin alcohol, y más aún, como se sugiere en el epílogo, pensar que la próxima bebida, la séptima, será una aún más ligera que las actuales. Sí, lo ha adivinado: es el agua.
La cerveza, nacida en el Creciente Fértil, era tan importante para las primeras civilizaciones egipcias y mesopotámicas que se usaba como medio de pago.
La edad dorada de la antigua Grecia fue también la era del vino, que se convirtió en la principal exportación del vasto comercio marítimo griego. 
Los licores como el brandy o el ron reconfortaron a los marineros en los interminables viajes de los grandes exploradores y contribuyeron al horror que supuso el comercio de esclavos.
Aunque el café surgió en el mundo árabe, estimuló el pensamiento innovador y revolucionario durante la Edad de la Razón, cuando los cafés se convirtieron en lugares de intercambio intelectual.
Siglos después de que los chinos comenzaran a beber té, esta infusión se hizo tan popular en el Reino Unido que empezó a marcar la política exterior británica en pleno apogeo de su imperio.
Las bebidas carbonatadas fueron inventadas en Europa a finales del siglo XVIII, pero se convirtieron en un fenómeno del siglo XX, cuando Coca-Cola se erigió en el emblema de la globalización. Leer este inteligente e iluminador ensayo cambiará para siempre, (al menos eso dicen los editores, aunque hay algo de cierto), cómo percibimos nuestras bebidas favoritas.
Tom Standage es redactor jefe de tecnología del semanario The Economist y autor, entre otros libros, de The Mechanical Turk (2002), The Neptuno File (2000) y The Victorian Internet (1998), que originó el documental How the victorians wired the World. Ha escrito sobre temas de ciencia y tecnología para numerosas revistas y periódicos, como Wired, The Guardian y The Daily Telegraph. Vive en Greenwich, cerca de Londres, con su mujer y su hija.
Martes, 29 de mayo
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