El buen vivir de Juan Luis Recio

¿Cavando su propia tumba?

12.09.06 | 07:39. Archivado en Generalidades
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¿Recuerdan el boicot al cava catalán? Según tengo entendido hay gente que lo sigue haciendo, por lo que quería repescar un artículo que escribí en aquél momento y que finalmente no voy la luz, como suele pasar en prensa, al haber perdido actualidad. Yo, de todos modos, creo que aún la tiene, la actualidad, por lo que lo inlcuyo en este blog quedando a la espera de sus comentarios al respecto.

Las relaciones entre el mundo empresarial y el político suelen ser habitualmente complejas y obligan a ambos sectores a mantener una alerta constante y a preocuparse por monitorizar continuamente la situación, negociando y desplegando todo tipo de actividades de cara a los objetivos perseguidos por cada ámbito y en cada caso concreto.

Asumido esto, en algunas ocasiones las interferencias que pueden provocar el choque de estos dos mundos, tan relacionados y a la vez tan diferentes, van más allá de las fronteras y competencias que de hecho se asumen como “normales” y se crea un exceso de “ruido” o de acontecimientos adversos, incluyendo la presión mediática (también condicionada por la política y la empresa), que pueden perjudicar la imagen corporativa de una empresa, o de un sector de actividad, dañando incluso a su actividad de negocio.

Los conatos de boicot a los productos catalanes, especialmente al sector del cava y a una entidad bancaria, son un ejemplo reciente de las consecuencias acarreadas por estas implicaciones entre empresa y política, que se hacen difícil de controlar pese a los recursos que se inviertan en enderezar estos desarreglos, que pese a ser, en primera instancia, coyunturales, pueden tener consecuencias en la imagen corporativa a mucho más largo plazo.

A fin de cuentas, estos casos son los habituales de una situación de crisis, en los que el manejo del devenir de los acontecimientos no puede controlarse al cien por cien, al haber muchos posibles actores implicados, e intereses contrapuestos incluso en el mundo empresarial, ya que unas empresas pueden verse beneficiadas a costa del perjuicio ocasionado a otras.

Es lógico aventurar que si no se toman medidas adecuadas, y en el caso que comentamos sí se han tomado iniciativas interesantes, el mar revuelto se puede convertir en una auténtica tempestad, y las medidas más pacatas o menos innovadoras serán posiblemente de poca utilidad, cuando no contraproducentes.

Ante un temporal amenazante y que ya ha clavado alguna que otra dentellada, el mejor consejo sería un fuerte giro de timón, que lleve la nave en otra dirección distinta y que además así sea percibido por las audiencias implicadas.

Por ello, si cualquier empresa o sector, como el del cava, no quiere contribuir a cavar su propia tumba, la estrategia en comunicación no debería olvidar el área de la responsabilidad social corporativa, ya que es una de las vías más lógicas para invertir la tendencia o lograr que algunos estratos de la opinión pública cambien sus puntos de vista o dimensionen sus acciones desde una perspectiva más amplia, de modo que perciban la posibilidad de haber cometido un error en sus comportamientos o actitudes.

Tarea ímproba, sí, seguramente, pero acaso una de los pocas vías posibles para salir airosos de situaciones de conflicto que a veces no entraban dentro de las previsiones que se podrían realizar a corto plazo. Unas tareas, además, que nos servirán a todos como lección de cara a enfocar hechos similares en el futuro.


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