La popular presentadora de las mañanas Inés Ballester nos descubre en el libro Cocina con corazón un compendio de las mejores recetas emitidas en la sección del mismo nombre dentro de su programa Por la mañana. Una recetario repleto del sabor de la cocina casera y el buen hacer de los invitados que demuestran, día a día, que lo tradicional no está reñido con la exquisitez y la originalidad. Ofrecemos un extracto de la introducción del libro realizada por la propia autora, libro que resulta muy interesante y práctico, las recetas vienen bien explicadas y con unas fotos estupendas.
¡Arguiñano se va!
Todo empezó el mes de octubre de 2004. Arrancaba la tercera temporada de Por la mañana, el magazine matinal de TVE, y las perspectivas no podían ser mejores. El programa se había consolidado con una audiencia fiel y alrededor de un millón de personas nos veía cada día... hasta que una noticia vino a trastocarlo todo: ¡Arguiñano se iba a la competencia! El cocinero más popular de la tele, y uno de los puntales del programa, nos abandonaba para irse a otra cadena. Cundió el desánimo, lo reconozco, aunque sabía por experiencia que, a veces, de la adversidad salen las mejores ideas. Y así ocurrió.
Cocinar mientras comentamos las noticias, como dos amigas
Sabía que Rocío Martín, nuestra experta en temas de sociedad, era además una excelente cocinera. Alfonso Yunta, el director del programa, y yo habíamos comido en su casa hacía unos días y pudimos comprobarlo. Casi sin darnos cuenta surgió la idea: hasta que encontráramos a un nuevo cocinero, Rocío y yo haríamos la comida a la vez que comentábamos las noticias de los famosos. Como dos amigas. Así nació nuestra COCINA CON CORAZÓN, un experimento que desde el principio fue acogido extraordinariamente bien por los espectadores y que todavía hoy tantas satisfacciones nos da. Mi agradecimiento, por tanto, y todo mi cariño a Rocío, por los nervios que pasamos aquellos primeros días, por apoyarme siempre y por ser mi amiga.
Como en casa pero… con riesgo
Tras la locura inicial, y cuando parecía que casi estaba controlado, Juan Jesús Ortiz, jefe de Magazines de TVE, vino a proponerme un nuevo reto: las personas que escribían al programa para contarnos sus trucos de cocina vendrían también a cocinar. Reconozco que tuve dudas. Muchas dudas. La primera y principal porque nuestra COCINA CON CORAZÓN se hace en directo y ello implica riesgos. Riesgo en caso de quemaduras, por ejemplo, o de no acabar el plato a tiempo, o de presentación: cuando un programa es en diferido se puede parar la grabación y repetir el plato y, sobre todo, se puede parar para limpiar la cocina y despejar los cacharros, cosa que no sucede en nuestro caso. Lo sorprendente fue comprobar que las personas que vienen a cocinar con nosotros conocen este riesgo y lo asumen: ¡cocinan como si estuvieran en casa!
La novedad del anonimato
Todavía tenía más dudas. Me planteaba si las personas que nos veían desde casa estarían dispuestas a que alguien igual que ellas y no un cocinero profesional pudiera enseñarles a cocinar, es decir, si un ama de casa estaría dispuesta a que otra ama de casa le enseñara a hacer «otro» gazpacho distinto al suyo. Y resultó que sí, que el ama de casa es ante todo una persona práctica, a quien le aburre hacer siempre lo mismo y dispuesta a ampliar su propio recetario, sobre todo si los platos que se le proponen son razonablemente sencillos, con ingredientes fáciles de encontrar y cuya elaboración no requiera demasiado tiempo. Las tres condiciones se dan en nuestro espacio.
¿Qué hace una presentadora con delantal?
Por último, dudaba del papel que debía desempeñar yo en esta COCINA CON CORAZÓN; no soy ninguna experta y no quería que los cocineros me tacharan de intrusa. Al final decidí ser yo misma, una periodista, pero con delantal: una receta, al fin y al cabo, es una información más, una noticia que yo debo elaborar y después transmitir de una forma clara y ordenada. Y eso es lo que pretendo, que la receta se entienda.
Con esto, seguramente, habríamos cumplido nuestro objetivo. Lo que no esperábamos es que, además, nuestra pequeña cocina se convirtiera en uno de los lugares más distendidos de la televisión. Personalmente disfruto con lo que estoy aprendiendo y me lo paso bien. Pero no soy la única. En el plató hay buen humor y buen apetito… ¡el equipo acaba con todo lo que allí se cocina!
Cocina con confidencias
Además, se produce una comunicación que no esperaba y así, de una forma espontánea, recibo siempre respuesta a mis dudas o quejas. Como el día que dije que no me gustaba cocinar sardinas porque su olor lo impregnaba todo. Fue un comentario sin más, pero en los días siguientes me llovieron los consejos. Y lo mismo ocurrió con la coliflor. O para curar las quemaduras de algún invitado.
De todo esto hablamos mientras cocinamos. Y de mucho más. Entre plato y plato hemos hablado de amor, de alimentos afrodisíacos, del sexo de los caracoles o de la posguerra y de aquella cocina de supervivencia, reivindicada ahora como parte de nuestra cultura gastronómica.
También hemos conocido historias de emigrantes. De los que tuvieron que salir fuera de España a ganarse la vida y de los que han llegado. Unos se trajeron consigo recetas de Alemania. Los otros nos enseñan a cocinar con frijoles… De pronto, el rincón de la cocina ha tomado una dimensión inesperada… Casi siempre reímos, se nota que hay ganas. Y alguna vez, también, hemos llorado. Porque la cocina no sólo huele a ajo y cebolla; también huele a nostalgia y a pérdida, a vacaciones y a fiestas mayores; a amores y a desamores…Y por eso algunos platos tienen nombres propios…
Así es la televisión. Así es el directo. De la necesidad surgen las ideas y de las ideas los programas. Pero a veces esos programas cobran vida propia y toman derroteros que nadie hubiera imaginado. Nuestro espacio nos ha permitido, además de aprender recetas, conocer y rendir homenaje a la cantidad de grandes cocineras anónimas que hay en cada casa y valorar el tremendo esfuerzo que supone inventarse una comida diferente cada día. Su trabajo anónimo, su entrega y el amor como ingrediente básico de cada receta.
Consecuencia de todo lo anterior es este libro que ahora tienes en las manos, Cocina con corazón. En él encontrarás no todas, pero sí muchas de las recetas y trucos que nos han ido desvelando nuestros invitados dentro del programa Por la mañana, el magazine matinal de La Primera. Se trata, en algunos casos, de recetas sencillas que nos ayudarán en el menú de cada día. Otras, habrá que reservarlas para las ocasiones especiales, porque son más laboriosas o de digestión más pesada y, si os gusta la cocina autóctona, aquí vais a encontrar un buen repertorio. En definitiva, son recetas caseras para disfrutar en familia, para comer en casa o con los amigos. Son recetas tan caseras que os traerán a la memoria sabores y olores de otras épocas y que pueden servir también para que los más jóvenes se familiaricen con guisos que huelen a madre.
Disculpas y agradecimientos
Quiero pedir disculpas porque no todas las recetas que han pasado por nuestra COCINA CON CORAZÓN aparecen en este libro, ni siquiera todas las cocineras y cocineros: no están, sencillamente, porque no había espacio para todos en un solo libro. Pero habrá más, estoy segura. Tampoco aparecen los invitados famosos que han cocinado para nosotros y que, quizás, merezcan una edición aparte.
A todos ellos, a los que están y a los que aún no están, mi agradecimiento infinito. Agradecimiento por haber compartido conmigo un tiempo que es algo más que un espacio de televisión; por enseñarme vuestras recetas y vuestros trucos. Y por disimular mis errores. Y gracias porque entre todos hemos conseguido hacer, de verdad, una COCINA CON CORAZÓN.
COCINA CON CORAZÓN
Las mejores recetas del programa Por la mañana
Inés Ballester
Fuera de Colección 240 págs. 21,50 euros
Fecha de publicación: 11 de abril de 2006
Lunes, 28 de mayo
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Juan Luis Recio
Paulino Toribio
Ángel Sáez García
Peio Sánchez Rodríguez
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Julián Moreno Mestre