El buen vivir de Juan Luis Recio

Un cóctel en el paraíso

27.03.06 | 00:38. Archivado en Cócteles, Destilados, licores
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Se enpiezan a oir señales de paz, lo que es siempre una alegría, por muy largo y tortuoso que sea el camino, así que les propongo un brindis de esperanza con el inicio de la semana soñando con un paraíso futuro, aunque, pensándolo bien, a veces es mejor protegerse en un paraíso escondido dentro de una copa, con un cóctel como el Paradise, que enfrentarse a los peligros de supuestos paraísos, como les paso a explicar.

“En cuanto a mí, todavía creo en el paraíso, pero ahora sé que no se encuentra en un lugar concreto”, escribe Leonardo DiCaprio al regresar a la normalidad cotidiana tras una larga aventura tailandesa, llena de vicisitudes de todo tipo, en un e-mail a Virginie Ledayen, su parteniere en la película La playa de Danny Boyle, el director de Trainspotting.

Piensa el personaje, en la reflexión final con la que concluye la película, que el paraíso no está en un sitio concreto, sino que se encuentra en el instante; “y si encuentras ese momento, es para siempre”, concluye el reflexivo e-mail de Leonardo (llamado así porque dio una patada a su madre, embarazada de él, cuando contemplaba un cuadro de su tocayo Da Vinci), pareciendo querer evocar el “detente, instante, eres tan bello” de Fausto.

A la busca del paraíso perdido. No todos compartimos la misma opinión, pues lejos de añorar perdidos paraísos, intentamos hallarlos en nuestro próximo entorno, en concretos lugares, algunos recónditos, en donde nos sentimos especialmente bien. Por ejemplo, yo tengo un paraíso escondido en una de las Gargantas que se abren entre las montañas de la cacereña región de La Vera, cerca de la sierra de Gredos. Tras probar el rico vino de pitarra tan popular en la zona, solemos adentrarnos por esas montañas (a veces con un grupo de amigos, pero siempre con una nevera portátil), y sorteando las abundantes víboras, llegamos finalmente al Paraíso, y allí, como es lógico, tomamos el cóctel más adecuado para ese paraje, el Paradise, un semiseco apto para cualquier momento, pero que sabe especialmente bien cuando uno se encuentra en un auténtico Paraíso, y sobre todo si la luna llena aparece de pronto a media noche sobre el perfil montañoso, iluminando la noche como si amaneciera. Y si llegan al final, les cuento otras delicias que se pueden saborear en esta zona.

Un chupito de sangre de serpiente. Un paraíso, el mío, a pesar de las víboras (y del más peligroso “víboro macho”, como le denomina algún cabrero de la zona, que suele proveernos de queso), mucho más seguro que el de la playa con la que se enfrenta en la película Leonardo DiCaprio, playa que sin duda es un lugar espectacular, sito en la Bahía Maya de la isla tailandesa de Phi Phi Lay, pero que en la ficción está atiborrada de peligros, ocasionados muchos por la mano del hombre -ya sea en la forma de los aguerridos traficantes de drogas o en la de una escondida comunidad hippie, no tan pacífica como parece y muy bebedora (las botellas de vodka son uno de los encargos más esperados cuando van a comprar provisiones)-, y otros peligros debidos a la propia naturaleza, como los afilados dientes de los tiburones que pululan por la zona o el propio mar circundante. O los que se busca el propio Leonardo, como cuando se anima a beber chupitos de sangre de serpiente en un oscuro antro de Bangkok.

Por ello, mejor protegerse con un paraíso escondido dentro de una copa, como hacemos nosotros con el Paradise en La Vera, o como puede usted también hacer, en su lugar predilecto, en compañía de éste u otros cócteles similares, como el Sex on The Beach, que sin duda alguna le trasladará, al menos mentalmente, a un lugar de ensueño, a un paradisíaco destino. Un sorbo de un Paradise puede hacer, en un lugar adecuado, que se detenga el instante, como requería Fausto, y que podamos disfrutar a pleno pulmón de la belleza de nuestro propio paraíso con toda su intensidad.

PUERTAS AL PARAÍSO.

· Paradise: en coctelera con hielo verter un medio de ginebra, un cuarto de zumo de naranja recién exprimido y un cuarto de apricot brandy (brandy de albaricoque). Agitar, colar y servir en copa de cóctel.

· Sex on the Beach: en coctelera con hielo verter un tercio de vodka, un tercio de licor de melocotón, un sexto de zumo de naranja y un sexto de zumo de frutas del bosque. Agitar, colar y servir en un vaso alto o copa grande con hielo.

o Además de licor de melocotón se pueden añadir otros licores, especialmente de melón y de fresa.

o También queda muy bueno añadiendo un chorrito de Cointreau.

· Paradise sin alcohol: en vaso alto con hielo servir una parte de zumo de pomelo y otra de zumo de piña. Revolver y completar con un refresco de limón con gas, adornando con una rodaja de naranja y una fresa entera.

· Tahitian Paradise: en coctelera con hielo verter un cuarto de zumo de naranja, un cuarto de zumo de piña, un cuarto de licor de coco y un cuarto de nata. Agitar con fuerza y servir con un poco de hielo en una copa balón.

CÁCERES: PITARRA, CEREZA Y GLORIA.

· Se denomina vino de pitarra a un vino muy popular en la provincia de Cáceres, especialmente en la comarca de Montánchez, que se hace fermentar originalmente en unas tinajas de barro denominadas precisamente pitarras.

o Habla ya de este vino el conquistador Francisco de Pizarro, natal de Trujillo, quien afirma en sus escritos que tomaba “migas con vino de pitarra”.

o El vino de pitarra más usual es blanco, hecho con cepas de alarije o borba, aunque también hay rosado y tinto (con uso de garnacha y tempranillo, llamada también cencibel).

o Hoy día el vino de pitarra se consume habitualmente en Extremadura y en algunas zonas de Andalucía, aunque también se puede encontrar en locales extremeños sitos en otros puntos de España.

· Si visita la zona de La Vera, no deje de comprar el excelente pimentón que allí se produce, en medio de ingentes plantaciones de tabaco.

· El valle del Jerte se encuentra también en Cáceres, cercano a La Vera, y entre otras riquezas ofrece unas exquisitas cerezas y un magnífico aguardiente de cerezas, que en la versión europea se denomina Kirsch, que no debe dejar de probar.

. En el Jerte se hacen muchos otros licores de frutas (de ciruela, frambuesa o zarzamora), además del denominado licor de Gloria, otra puerta al paraíso, que se fabrica a partir de aguardiente de uva aromatizado con café y canela.


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