El buen vivir de Juan Luis Recio

¡Feliz Año 1427, infieles!

31.01.06 | 00:35. Archivado en Cócteles, Cine y teatro
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Hoy también es año nuevo para todo el mundo islámico, y desde España podemos celebrarlo mirando a Andalucía, y en concreto a las zonas de Almería donde se rodaron tantas películas sobre el desierto, como la mítica Lawrence de Arabia. Hagamos, aprovechando la fecha, una incursión por estas zonas y bebamos un siempre agradable trago, llamado Andaluza para brindar por este nuevo año que toma su punto de partida en la Hégira del Profeta Mahoma. Disfrutemos, en medio de este frío polar que invade el continente, aunque sea en la distancia, con las playas almerienses, que brindan sobrada ocasión para disfrutar de cócteles andaluces, llenos de dorado jerez, en compañía de los más grandes actores de Hollywood.

“Mira, hay una moneda de oro gigante en el cielo”, le dije a una entonces pequeña y alucinada María Luna, hija de Carmen Ordóñez (que acaba de terminar su interesante tesis doctoral, hecho que celebraremos en breve) y José María Granados, el cantante del grupo pop de los 80 Mamá.

Estábamos pasando unos días en San José, el pueblecito almeriense que abre la puerta a todos los encantos y a la inmensa magia de la reserva natural del Cabo de Gata, declarado por la UNESCO reserva de la biosfera, y acabábamos de imaginar en funcionamiento, en pleno proceso de extracción, las minas de oro de Rodalquilar, explotadas en tiempos del Imperio Romano, y convertidas luego en un paisaje lunar, si no marciano.

También habíamos transformado la que llamábamos “playa gótica”, debido a las caprichosas formaciones rocosas que la albergan, al pensar cubiertas sus altivas paredes, como una lujosa catedral, por inmensos panes de oro. Todo era de oro entonces, en aquellas noches inundadas de música y color, en nuestro jardín de árboles fosforescentes. Y dorado era el líquido que bebíamos, el frío fino, transformado en suave y refrescante cóctel bajo la forma del ya mundialmente conocido Andaluza.

Anthony Quinn en Los Cármenes. Si poblábamos de fantasía nuestro descanso, no era por otro motivo que por nuestra capacidad para percibir la memoria histórica de los múltiples rodajes cinematográficos que llenaron la zona donde nos encontrábamos desde hacía ya unos cuantas décadas. “Mira, aún se ven las huellas del ferrocarril”, le dije a María Luna imaginando los casi tres kilómetros de vía que se extendieron cerca de Torre García en el rodaje de Lawrence de Arabia, o “Lorenzo el de Alhabia”, como decían los gitanitos que actuaron como extras entre el 21 de marzo y el 7 de julio de 1962, fecha, la de San Fermín, en la que concluyó el rodaje en tierras almerienses, tras su frustrado inicio en Jordania un año antes.

“Y ahi están Anthony Quinn y su doble, juntos y sin morir, tomando jerez y zumo de naranja, como vosotros”, gritó la niña señalando a la puerta del barLos Cármenes del Zapillo” (donde una foto en la pared aporta la prueba), corroborando nuestra compartida opinión de que encontrarse uno con su sosias no implica la muerte, como la superstición defiende, sino el paso a un universo paralelo.

Andaluzas y estrellas. Y en cualquiera de esos universos paralelos se vive en el Cabo de Gata, entre el viaje realizado por Juan Goytisolo y reflejado en su obra Campos de Níjar (obra que ofrecen todavía muchos de los quioscos de la zona), el crimen real que inspiró la obra de Lorca Bodas de Sangre en el Cortijo del Fraile, el navegar de Encarna Berbés pilotando con arrojo su embarcación, y el rodaje de la famosa superproducción de David Lean, Lawrence de Arabia, que nos permitía convertirnos en célebres actores de Hollywood o del West End londinense, como Peter O´Toole, Alec Guinness, Anthony Quinn o José Ferrer, y brindar con ellos con nuestros respectivos Andaluzas en el oasis construido cerca de Tabernas, con palmeras traídas de Alicante, o en la ciudad de Acqaba, durante la Gran Guerra, construida para la película en la playa de Algarrobico.

Brindar, por ejemplo, por los treinta jinetes que remontando una loma, huyeron para siempre con sus treinta caballos prestados, dejando a todo el equipo de rodaje con la boca abierta. Caballos que cambiarían después, muy lejos, por monedas de oro, como el sol. Porque el sol, sí, es una moneda de oro. Y fue extraída por los romanos de las minas almerienses de Rodalquilar. ¿Alguien mantiene lo contrario?

¿CÓMO SE FABRICA UNA ANDALUZA?

· En coctelera, con hielo, verter un medio de jerez seco y un medio de zumo de naranja recién exprimido. Agitar con fuerza, colar y servir en copa de zumo, adornando con una rodaja entera de naranja en el borde o con una fina tira de la corteza de la fruta.

o Si le gustan las cosas dulces o las naranjas son ácidas, añada una cucharada de azúcar o, mejor, de jarabe de azúcar.

o La proporción de jerez puede reducirla a su gusto: poner un tercio de jerez y dos tercios de naranja, le ofrecerá una combinación menos fuerte y más refrescante.

o Un truco: añada a la coctelera unas gotas de Apricot Brandy, un licor de albaricoque, para darle un sabor más exótico y mágico.

o También puede servirlo con unas cucharadas de hielo frappé, adornando con una guinda roja y sirviendo con pajita.

o Es muy oportuno para tomar como aperitivo, o en un brunch, esa mezcla de desayuno y almuerzo de la que gustan los norteamericanos, especialmente los domingos.

o Es indispensable su consumo si se encuentra en el Cabo de Gata rodando una película. O si se lo imagina.


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