Un toque de elegancia
05.01.06 @ 15:14:23. Archivado en Vinos, Cócteles, Cine y teatro
El hecho de beber o no un champán exquisito, como el Taittinger, y saber hacer elegantes y espumosos cócteles con ellos, diferencia a veces a los buenos de los malos, como sucede en la película de James Bond, "Desde Rusia con amor”.
“Vino tinto con el pescado... Eso debió hacerme sospechar”, musita el agente 007 cuando ha sido atrapado por quien había considerado su amigo y resultó ser un traidor vendido a los malvados agentes de Spectra. Previamente habían compartido cena en el vagón restaurante del tren que les lleva desde Estambul a Zagreb y los tres - Sean Connery como James Bond en su segunda película (Desde Rusia con Amor, realizada por Terence Young en 1963), su supuesta mujer (la agente rusa encarnada por la Miss Universo 1960, la italiana Daniela Bianchi), y el malvado agente doble - coincidieron en el menú, un sencillo lenguado a la plancha, pero no así en el vino con el que acompañar la comida: mientras que el agente 007 se decanta por un exquisito Taittinger Blanc de Blancs, el traidor pide un Chianti italiano, insistiendo ante el camarero que lo desea tinto, cosa que en los años sesenta se consideraba un detalle de poca elegancia tanto por el vino en sí, excesivamente popular, como por no considerarse apropiado para acompañar a un delicado pescado.
La elegancia que se hace notar. Aunque hoy día han cambiado un poco las cosas, y el espectro de posible elección del vino es mucho más amplio, estando permitidas combinaciones que eran entonces anatemizadas, qué duda cabe que ante una botella de un champán como el Taittinger, cualquier vino barato debe desaparecer de inmediato. Sí, cierto es que el agente de Su Majestad debía haber sospechado, y más aún cuando el traidor agente tira intencionadamente la copa de la chica para introducir en la nueva un potente somnífero, con lo que consigue reducir primero a la chica y luego al propio James Bond, quien finalmente, como cualquier espectador esperaría, sale victorioso del envite, y, ¡claro está que con la chica! 
Porque el saber estar se deja notar y un toque de elegancia puede servir para sortear los peligros, como hace el agente secreto 007 en sus múltiples películas, continuamente reeditadas en vídeo y DVD para deleite de sus muchos aficionados.
Integrado con el pueblo. Pero el derroche de elegancia que manifiesta Sean Connery en su papel, no lo impide condescender a confraternizar con el pueblo llano, incluso con una tribu de gitanos trashumantes, a cuya mesa se une, compartiendo el raki, el seco anisado turco con el que se acompaña los aperitivos y a veces toda la comida. “Raki, esto es puro fuego”, le comenta un amigo europeo.
P
uro fuego pero no para James Bond, un hombre que ya se desayuna con champán Taittinger y que no necesita tomar después del postre una picante sopa de tripas de cordero, como suelen hacer los turcos cuando han abusado del raki para paliar la resaca, sino que siempre se manifiesta impecable, con pajarita y buen vestido, aunque haya tenido que sortear múltiples peligros y enfrentarse a malvados en legión.
“Yo me encargaré de este brebaje”, declara, bebiendo a morro de la botella de raki, aunque, en el fondo, añorando tomar una botella de elegante Taittinger con la Miss Universo que ese año corresponda en algún paraje agradable que combine naturaleza y sofisticación. Y es que, entre los buenos y los malos, hay más de una pequeña diferencia...
ELEGANTES CÓCTELES PARA JAMES BOND.
· Kir Royale: en una copa flauta vierta un chorrito de crema de cassis y completa con champán muy frío. No es necesario revolver. Se trata de un aperitivo elegante, estimulante y seductor, como el propio personaje de James Bond en sus películas serias o en Casino Royale, parodia de sí mismo, y en donde también consume con deleite champán Taittinger.
· James Bond Dry Martini: en coctelera con hielo muy duro, vierta seis partes de ginebra inglesa seca, dos partes de vodka rusa y una parte de Lillet blanco (vermouth francés). Agitar con rapidez, colar y servir en copa de cóctel. Exprimir una cáscara fina de limón sobre la superficie y depositar la cáscara sobre el líquido. El propio James Bond “inventa” este cóctel “agitado, no revuelto” en Casino Royale, en homenaje a su chica del momento, Vesper.
· Pick me up: en vaso mezclador con hielo vierta un chorrito de coñac y otro de vermouth blanco seco. Revolver, colar y verter en una copa de champán baja adornada con una guinda roja. Completar con champán muy frío. Exprimir una cáscara fina de naranja sobre la superficie, que luego se dejará caer en la copa.
· Cenicienta: en una copa de champán baja depositar un terrón de azúcar e impregnarlo con unas gotas de amargo de angostura. En vaso mezclador con hielo vierta un chorrito de calvados y otro de vodka. Revolver, colar y verter en la copa, completando con champán muy frío, Adornar con una guinda verde. Opcionalmente, exprimir una cáscara fina de naranja sobre la superficie, que luego se dejará caer en la copa
TAITTINGER BRUT RÉSERVE, un champán para brindar desde Rusia con amor.
Sentirse como James Bond no es tan difícil si uno degusta este champán, elaborado con la mezcla de unos treinta vinos de cepas de chardonnay (40 %) y pinot (60 %) de diferentes viñedos, madurados a la perfección: este placer es posible gracias a una casa como Taittinger, con más de doscientos cincuenta años dedicada a la tradición del champán. Su brillante color (amarillo pajizo), acompañado por una burbuja fina y vertical, resultan en nariz en aromas de melocotón, flores blancas y vainilla. En boca se aprecia una persistente y gozosa armonía, con sabores de frutas frescas y miel, pletórico de riqueza aromática. Ideal como aperitivo y para acompañar a una romántica cena (sí, lenguado a la parrilla, pero también setas, pescados, cordero), y también para elaborar un sofisticado cóctel de champán como los que aquí se proponen. Una oportunidad de darse el gusto y sentirse un agente, doble o triple, dependiendo de lo que se beba.
PVP aproximado: 25 a 30 €.
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Juan Luis Recio
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