Un coctel en Casablanca
28.12.05 @ 19:41:57. Archivado en Cócteles, Cine y teatro
“Probablemente tengan ustedes derecho a utilizar el nombre Warner, pero, ¿qué pasa con Hermanos? Nosotros éramos hermanos mucho antes que ustedes”, escribía un indignado Groucho Marx en 1946 a la Warner Bros., empresa que ponía zancadillas al rodaje de Una noche en Casablanca por temor a que eclipsara a su reciente éxito, Casablanca, una de las películas más representativas del Hollywood de los años dorados y ganadora de varios Oscar en 1943.
Porque la película de Curtiz ha enseñado mucho a varias generaciones, creando moda e influyendo en vestidos, costumbres, formas amorosas y ademanes, desde su ya lejano estreno y hasta la fecha. Y también ha enseñado a muchos qué, cómo, cuándo, dónde y con quién beber, emulando si se traducen al inglés las cinco W que aprenden los periodistas.
Lo que algunos no conoceràn, aunque seguro que si los lectores màs avisados, es que donde sucede la trama de la pelicula no es en la ciudad de Casablanca, sino en Tànger, ciudad en la que me hallo y que es la que estuvo como zona internacional controlada por siete paises europeos durante dècadas. Ayer pasè por la Legacion Americana, llena aun de secretos que destilan por las paredes y los sillones y que uno puede atisbar si en ellos se sienta el suficiente rato.
Me disculparàn las erratas sobre todo en los acentos y en el baile entre la a y la q producidas por el uso de un teclado en àrabe que me vuelve un poco loco y ralentiza mi escritura, que no mi pensamiento, aunque en este otro lado del Estrecho el tiempo, segun pasan los dias cada vez màs, adquiere otra dimension y otro sentido. Esta manana vi Tarifa desde el Cafè Hafa, al que Aute dedico una cancion hace tiempo, segun me recordo el pintor Pepe Hernàndez, tangerino èl, y fue, muy emocionante.
Volviendo a lo que ibamos, recuerdo que según el ganador del primer Oscar en lengua española, José Luis Garci, es Casablanca “la película en la que más se bebe y se fuma a lo largo de la nada sobria historia del cine”.
De moda y en la moda. Y dentro de las bebidas que desfilan por el Rick´s Café Americain, como el whisky, el coñac o el Cointreau, destaca con fuerza propia el champán, solo o como cóctel, sofisticada y sencilla combinación que ha estado permanentemente de moda, desde sus orígenes en el siglo XIX hasta hoy día, rozando su máximo esplendor en 1934 cuando fue elegido uno de los diez mejores cócteles del año por la prestigiosa revista Esquire. 
Aunque en Casablanca simboliza la ruptura sentimental y las ambiciones frustradas, el cóctel va adquiriendo esplendor y un aura de éxito en los años cincuenta, degustándose en los desfiles de moda de los grandes modistos, pases que hoy día todavía podemos ver en televisión, permitiéndonos ejercer de notarios de aquel esplendor, aún cuando el proceso de integración cultural haga posible que la música de fondo sea, por ejemplo, la de Boris Vian, coetáneo aunque crítico con ese mundo, cantando Je suis snob.
Algo que no debimos aprender. Aunque en el Rick´s Café aprendimos muchos las cinco W del beber, también enseñó a generaciones enteras a beber champán en una copa inadecuada. La copa baja, Pompadour o “de teta”, como coloquialmente la denominan los barmen, porque se dice que propició su diseño Luis XV, en Versalles y en 1745, al querer evocar en cristal los senos de su amada Madame de Pompadour. Hoy día, tanto para el champán o el cava, como para sus cócteles, todos los expertos recomiendan la copa tipo flauta, que permite apreciar los aromas de la bebida y facilitar el adecuado recorrido de las burbujas, en una palabra, disfrutar más y mejor de la experiencia.
Ya sea en una copa o en otra, el cóctel de champán, en sus formas más clásicas o en otras más atrevidas seguirá con toda probabilidad asociado a los momentos de más glamour y a los eventos más notables de la moda, siendo degustado también en los descansos en la ópera y el teatro.
LAS RECETAS.
• En una copa, flauta (si quiere ir a la moda) o Pompadour (si le va lo clásico), deposite un terrón de azúcar, junto a una guinda roja. Vierta unas gotas de amargo de angostura sobre el terrón. Complete con champàn o cava bien frío y exprima sobre la superficie una fina cáscara de naranja, que luego dejará caer también en la copa.
• Si prefiere un cóctel algo más fuerte, antes del champán vierta un chorro de coñac o de marc de cava, previamente enfriado.
• Si pone un poco de curaçao azul y exprime piel de limón, tendrá un Champagne Blues.
• Según las notas de cocina del Rick´s Café, en Casablanca se añade al cóctel zumo de naranjas rojas (sanguinas sicilianas) y de lima recién exprimidos.
• Una variante muy elegante, y que a mi me gusta mucho, es el Cenicienta: enfríe en vaso mezclador un chorro de calvados y otro de vodka y viértalo en la copa con el terrón ya impregnado de angostura, antes que el champán.
• Si sustituye el calvados por licor de manzana, obtendrá un Príncipe de Asturias.
• Si la mezcla es de coñac y vermut seco tendrá un Pick me up.
DATOS, CONSEJOS Y CURIOSIDADES.
• A la hora de calcular, sepa que de cada botella de tres cuartos le saldrán seis o siete cócteles de champán.
• Si se ha convencido de que las copas Pompadour no son muy buenas para beber champán, úselas para fines culinarios, como por ejemplo, para servir una ensalada Waldorf, diseñada a principios de siglo en el Hotel Waldorf de Nueva York y compuesta básicamente de celeri (apio), manzanas y nueces, cubierta de una salsa mahonesa con nata.
• Si se encuentra en León pruebe una variedad de cóctel de champán con fórmula secreta, cuya composición puede jugar a averiguar, en el Bar Seaki, junto a la Plaza Pícara Justina, donde estaba al menos hace un quinquenio.
• En Casablanca el capitán Renault le recomienda al mayor alemán Strasser que beba un champán concreto: “un Veuve Cliquot de 1926, un año magnífico”.
• Casablanca ganó el Oscar a la mejor película de 1943, pero no lo consiguieron ni Humphrey Bogart ni Ingrid Bergman, quienes también fueron nominados ese año como mejores actores. Pero la Bergman no estuvo nominada por Casablanca sino por otra película: Por quién doblan las campanas.
• Aunque destruya un tópico comúnmente admitido, nadie dice en Casablanca la frase “Tócala otra vez, Sam”, para pedir la canción As times goes by. En cambio Bogart sí dice otra fase célebre, “Here´s looking at you, kid!”, apurando un cóctel y retrotrayéndose a París.
• “Encore du champagne”, dice Bette Davis en Eva al desnudo. Cuando el camarero le pregunta si quiere más champán, contesta: “That´s what I said, bub”.
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Juan Luis Recio
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