La Casa de Itziar
09.12.05 @ 08:56:30. Archivado en Restaurantes, No se lo digas a nadie
Estuve ayer comiendo con mi sobrina Jimena, para celebrar sus más o menos quinientos días sobre el planeta, y casualmente descubrimos un sitio nuevo por su barrio, Argüelles, que nos gustó mucho a ambos. Se trata de "La Casa de Itziar", en la madrileña calle de Fernando el Católico y es un sitio acogedor, con aire de casa del barrio, dividido en dos comedores, uno muy pequeño en el que estuvimos ella y yo, sus padres y mi amiga Roche.
Era como estar en el comedor de una hogareña casa de pueblo, y no en medio del ruidoso y contaminado Madrid.
A Jimena le encantó el fuet que nos pusieron de entrada como aperitivo, servido sobre una tabla de madera que su madre, Nuria, iba cariñosamente cortando y dividiendo en cuatro pizcas cada delgada rodaja, y yo se lo iba dando a Jimena, que lo comía con embeloso, gritando todo el rato "agua", que para ella significa casi todo: más, pan, Juan Luis, etc. Se puso morada de agua, de pan y de fuet, probó un poco de verdura y se quedó frita.
Aunque no comimos muchos fritos (ahora no tienen las croquetas que nos había indicado nuestra prima Sol), nosotros, mientras, dimos buena cuenta de varias entradas compartidas, la sartencilla de verduras, el revuelto de bacalao (con el huevo casi crudo, como a mí me gusta y que es raro de ver, y servido también en la propia sartén; el revuelto lo hacen, si prefieren y no son Testigos de Jehová, que lo tienen prohibido, con morcilla), y de un tartar de aguacate y langostinos (éstos enteros). 
Dejamos para otra ocasión otras posibilidades de la carta (que cambian cada dos meses, y que ahora propone variadas referencias navideñas): el caldo casero, la crema de brécol, la lombarda rehogada con pasas y piñones, las lentejas con setas y jamón, la garbanzada con o sin huevo frito (pero sí con carne picada) o las fabes con almejas. Como ven variadas referencias territoriales (Itziar es vasco-toledana, más o menos, y combina en su carta platos del norte y manchegos con sabiduría y cariño). Sobre precios, los primeros van desde los 3 € del caldo a los 18 € de las fabes con almejas.
Como segundos probamos el picantón con ciruelas y piñones, el magret de pato con salsa de frambuesas y los chipirones rellenos en su tinta. Preguntamos, como me imagino que muchos de los clientes, qué era la carcamusa, entendido que es un plato de carne tradicional de Toledo: ya habrá ocasión de probarlo, igual que la pechuga de pavo rellena (que Patacho se quedó con ganas de pedir), los escalopines de ternera con salsa de trufas, el solomillo de cerdo ibérico a la naranja, la merluza rebozada o el bacalao a la vizcaína. Los segundos van desde los 13,20 € del picantón (pollo, que estaba excelente) a los 21 € del bacalao.
Un secreto: no suelo tener tan buena memoria para los precios, pero la camarera que nos atendió me dio una copia de la carta a todo color y llena de dibujitos navideños, al verme interesado en tomar nota de la oferta gastronómica del local. Para que aprendan en otros sitios: me contó una vez el Marqués de Vargas, que colecciona cartas de restaurantes, que en un muy famoso local parisino, solicitó una copia de la carta y le indicaron, ante su estupor, que podía comprar una a la salida. Al parecer, las solicitudes allí eran tan numerosas que venden la carta como souvenir, habiendo quien sin poder permitirse entrar en tan caro restataurante, compran una carta para luego presumir con sus amistades a su regreso. Vamos, igual que quienes compran bendiciones papales en los puestos alrededor de los Museos Vaticanos y luego dicen que han visto al Papa.
Volviendo a la nuestro, y sobre los precios de la carta de Itziar, hay que señalar que de todos modos, la mayor parte de los precios de la carta son bajas, igual que los de los vinos y postres, la mayoría sobre unos 3 €, como el pastel de queso Idiazábal, el pastel de castañas con chocolate caliente o el helado de higos. También se puede tomar Idiazábal con menbrillo por 7 €.
Un local muy reducido no puede ofrecer muchas referencias vinícolas, pero la carta da opción a tomar unos cuantos blancos, tintos, rosados, dulces y espumosos, muy bien elegidos. Además la carta es todo un modelo a seguir, con fotografía de la botella, explicación de cada vino, añada, varietales, etc., dando ejemplo a otros sitios supuestamente de más postín que fallan a veces en estas cosas. Y además, a unos precios realmente bien medidos. La mayoría de la oferta se mueve entre los 8 y los 12 €, tratándose además de vinos sabiamente elegidos. Nosotros probamos dos tintos de Yecla que tuvieron mucho éxito entre los cuatro. Jimena gritaba "agua" cada vez que yo alzaba la copa, pero claro, no caí en su taimado engaño.
En fín un sitio diferente a lo que se puede uno esperar del centro de Madrid: se entra casi en una casa particular, con un carácter hogareño, limpio y cuidado, lleno de detalles que imprimen carácter y que dicen mucho sobre las "anfitrionas": todas chicas y a cuál más agradable y simpática. Un lujo que comparto con ustedes, pero, por favor, no se lo digan a nadie, que no cabe mucha gente y a Jimena y amí nos gustará volver.

La Casa de Itziar
c/ Fernando el Católico, 50.
28015 Madrid.
Tf 91 544 96 35
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Juan Luis Recio
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