El arquitecto Matthew Scott, que viene desde Nueva Orleáns, tras algún paso previo por otros locales de Madrid, tuvo la ocurrencia de fundar un restaurante dedicado a la cocina americana de los estados del Sur, que ofrece muchos e interesantes platos muy desconocidos en nuestro entorno.
Hace poco les prometí, al hablar de Nueva Orleáns y del cóctel Hurricane, que volvería sobre este local, el restaurante Gumbo, en la madrileña calle del Pez de Madrid, calle antaño tan señorial (aún hay algún palacete con ilustres inquilinos) y que hoy ha recuperado su anterior nobleza con nuevos y atractivos locales, en su mayor parte destinados a un público juvenil y con un estilo informal.
Estas notas comparte el restaurante Gumbo (pronúnciese “gambo”), que debe su nombre a una muy popular sopa del estado de Lousiana, muy espesa y sustanciosa, y tan bien elaborada que sólo para probarla bien merece una visita este lugar.
Tampoco hay que olvidar los “tomates verdes fritos”, clásica elaboración sudista que una película homónima puso de modo en todo el planeta. Pero, ¿los han probado? Si van a ver a Matthew tendrán ocasión de hacerlo, y degustar un plato ligero y sabroso, que allí se suele tomar como acompañamiento (side-dish) pero que puede constituir por sí solo un entrante o plato principal.
Y hablando de cócteles, también tenemos aquí la posibilidad de degustar algunos de los grandes clásicos como aperitivo, y terminar el ágape, tras los postres también americanos, con un ron macerado en la casa que será difícil que hayan probado antes si no conocen esos estados del Sur.
Los precios de carta son ajustados, pero además a diario cuentan con un menú del día muy bueno y equilibrado, a un precio muy competitivo (alrededor de 9 euros, si no recuerdo mal).
Además de la carta, conviene ver los platos escritos en la pizarra, al fondo a la izquierda, en donde últimamente junto con algunas curiosas ensaladas, ha cocina de la que ahora contamos en la capital de España con un digno representante que confiamos en que dure muchos años.
Si quieren profundizar en esta cocina, les indico por ejemplo esta web en donde pueden encontrar en dos páginas en PDF una curiosa descripción de los “cien platos que hay que comer en Alabama antes de morir”, así como alguna que otra receta para hacer nosotros mismos los “tomates verdes fritos”.
Volviendo a la película, recordarles que está basada en la novela “Tomates Verdes Fritos en el Whistle Stop Café”, de Fannie Flagg, que a pesar de haber escrito ella misma el guión de la película, entendemos que en aras de la comercialidad sobre todo en el puritano mercado norteamericano, eliminó en ésta las referencias a la relación lésbica entre las dos protagonistas. Si quieren más cotilleos sobre la película, como conocer el local real en el que se basa el literario Whistle Stop Café, pueden visitar esta página.
Lunes, 28 de mayo
Carlos Juan Gómez Martín
Juan Luis Recio
Paulino Toribio
Ángel Sáez García
Peio Sánchez Rodríguez
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Julián Moreno Mestre
Atticus-444