El buen vivir de Juan Luis Recio

¡Mexicanos, viva México!

14.09.05 | 16:23. Archivado en Cócteles

Desde la plaza del Zócalo, en la ciudad de México, se da todos los días 15 de septiembre el grito de la independencia, igual que hizo el cura Hidalgo en Guanajuato a las cinco de la mañana del 16 de septiembre de 1810, con la misma campana que se utilizó en aquella ocasión, cuando “el grito de Dolores" marcó el camino hacia la independencia de México. La noche del 15 al 16, todos los mexicanos lo celebran, como hará un numeroso grupo en el restaurante R con H, en el Centro Colón de Madrid, y como podemos hacer todos, como no podía ser menos, acompañados de un buen tequila. ¡Qué pena que no pueda ser cotorreando con mis cuates en la plaza de Garibaldi!

“Las chelas en la nevera/ y en el plato nopalitos, /yo te juro muy de veras/ que nunca me fue tan chido”, escribí en una estrofa de la canción “Cuando acabe este tequila”, dedicada a las noches pasadas cotorreando en la mejicana plaza de Garibaldi con mi amigo Carlos Islas y nuestros numerosos cuates.

Al ver hace poco el reciente éxito de taquilla del realizador de terror gótico Guillermo del Toro, Blade II, continuado ahora con "Blade Trinity", tras haber tomado una excelente comida en el tan mexicano como moderno restaurante “El Nopal” (ensalada de nopales con helado de pimiento en hoja de achicoria y ceviche de bacalao con tomate y rúcula, acompañados de tequila con sangrita y alguna que otra cerveza Pacífico clara) no pude menos que asociar la sed de los vampiros por la sangre, la imposibilidad de “soportar la sed”, como le sucede a Wesley Snipes en la película, con la reconfortante experiencia que supone la ingesta de un tequila con sangrita, es decir, con un chupito de “sangre en diminutivo”, por su colorido equivalente, como conocen los mexicanos a esta bebida de apoyo, que produce esta sabia combinación, a la que los menos experimentados confundirán con un Bloody Mary sin vodka, o, como dirían los más expertos un Virgin Mary (no profanada por el alcohol).

“De preferencia el tequila” me dijo Carlos Islas cuando yo ingenuamente pregunté por el orden protocolario para beber un tequila con sangrita, ya que se sirve en sendos caballitos, situados codo con codo sobre la mesa. Pruebe a acompañar estos dos tragos con una cerveza mexicana, especialmente Tecate (creada en 1944, en la misma época que la sangrita) bebida directamente en lata, con un poco de sal en el borde y un trocito de limón verde dentro, truco de conocedor para cuya práctica tendrá que ir a una auténtica cantina mexicana, no a un restaurante “fino”, y menos en el Distrito Federal.

Naranja vs. tomate. “La sangrita es esencialmente zumo de naranja, aunque parezca purito tomate”, me dijo Hugo, ahora bailarín afamado y entonces atendiendo en la Cantina Mexicana regentada por su padre, dándome a conocer su peculiar receta, que en esta página, en mi versión adaptada, se ofrece. Receta que aún cuando no coincida con otras que se utilizan habitualmente, es sabia y eficaz, y ayuda a recordar esas noches en la plaza Garibaldi, o las noches en el moderno bar tecno de los vampiros que se presenta en la primera entrega de Blade, donde incluso se produce una lluvia de gotas de sangre, como efecto especial de la discoteca, y en donde se consumen sendas bebidas rojas y cristalinas cuyo contenido podemos sospechar, concluyendo con un “cameo” de Santiago Segura, por cierto, a quien también se vislumbra al inicio de la cinta.

Sin miedo al nitrato de plata, a las inyecciones de ajo, andemos por un rato entre dos mundos, entre el vaso de trasparente tequila (o de amaderado tequila añejo) y el vaso rojo de sangrita (evocación de nuestros instintos más perversos), o mezclemos ambos contenidos en un Vampiro, e imaginemos ser perseguidos por Wesley Snipes (“el que ha visto el sol”) o estar cotorreando por la mexicana plaza de Garibaldi, hasta que llegue el momento en el que “nos daremos unos toques /mientras cantan los mariachis/ de qué manera se olvidan/ de que tú y yo somos cuates”.

LAS MEJORES FÓRMULAS DEL TEQUILA CON SANGRITA.

· Receta original: creada en 1940 por Edmundo Sánchez, que la servía en su restaurante de Chapala (Jalisco), incluye al menos zumo de naranja, zumo de tomate, pimienta y tabasco, mezcladas en un jarro. Suele llevar también algo de jugo de limón, ají jalapeño, salsa Worcestershire y sal, todo ello al gusto. Don “Mundo” servía un tequila muy rudimentario, y para aliviar su consumo, su señora ponía en la mesa rebanada de naranjas, sal y chile rojo en polvo, que luego dieron en servir mezclados.

· Sangrita de Viuda de Sánchez: embotellada y hecha a base de jugo de naranja y trozos de naranja, sal y chiles rojos de árbol. De color rojo y fuerte sabor. Ni que decir tiene que esta señora es la viuda de Don “Mundo”.

· Sangrita de Hugo: en un tarro de zumo sin hielo vierta tres partes de zumo de naranja y una de zumo de tomate, un poco de sal y pimienta, bastante tabasco, un chorro de zumo de limón, un poco de salsa de Worcestershire y una cucharada de ketchup. Agite con fuerza, cierre el bote y consérvelo en la nevera, consumiendo el contenido en un par de días. También se puede añadir un poco de cebolla muy picada, pero no ajo, que espantaría a los vampiros.

· Vampiro: en un vaso alto, tipo Collins, escarchado en el borde con sal, añade hielo, una medida de tequila, otra de sangrita y un refresco o zumo a su gusto (pomelo, naranja. Revolver con una cuchara larga.

· Banderita: evocando a la bandera mexicana, incluye tres caballitos, que se toman por este orden: jugo de limón, tequila y sangrita.

PARA MANEJARSE POR GARIBALDI.

· Caballito: vaso pequeño para beber el tequila y la sangrita, como de chupito para más alto y de menor diámetro.

· Chela: cerveza. Cuando una chela lleva mucho tiempo en la nevera, es decir, cuando está muy fría, se dice que está “bien frita”, o “bien muerta”.

· Chido: bien, bueno, guay.

· Cotorrear: charlar, pasar el rato, estar con los amigos, generalmente bebiendo. Si uno está en la Plaza de Garibaldi puede comprar bebida, vasos, hielos, etc. Los refrescos se administran en una oscura taquilla clandestina, servidos directamente, sin otro envase, en ¡bolsas de plástico! “Cuando estoy con mis cuates quiero pasarla suave, lo único que quiero es cotorrear”, canta El Tri, banda de D.F.

· Cuate: amigo, colega, tronco.

· De qué manera te olvido: canción mexicana que se puede comprar en Garibaldi. La mejor versión, en opinión de mis cuates es la de Vicente Fernández, aún cuando no les gusta el resto del repertorio.

· Mariachis: cantantes y músicos a los que se contrata para tocar en las bodas (de donde viene el nombre, marriage), o directamente en la Plaza Garibaldi. Puede comprarles una o varias canciones, con muchos o pocos músicos, con lo que varía el precio, se la cantan y les paga.

· Nopal: tipo de cactus de hojas comestibles. Da la tuna o higo chumbo.

· : en la plaza de Garibaldi, le ofrecen la posibilidad de darse “unos toques”.
Suelen ser señoras mayores quienes lo ofrecen, y se trata de dar una corriente eléctrica agarrándose a dos pinzas para despejarse del exceso de alcohol. La señora va subiendo la potencia, hasta que uno no puede más y suelta. Se puede hacer en grupo, agarrándose de la mano (cogiéndose sería impropio en Garibaldi) para ver quién suelta primero. Locura no apta para cardíacos, pero que, de verdad, elimina los efectos del alcohol. Se aconseja gritar y saltar mientras se siente el calambre.


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Sergio Sanchez 14.03.11 | 03:36

    Hola, muy buena pagina y muy buenos recuerdos de Mexico, aunque como dato Don Edmundo Sanchez no pudo haber usado salsa Tabasco porque el tiene su propia formula Salsa Chapala o en USA como marca de Cuervo Cholula. Gracias

Martes, 23 de mayo

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Mayo 2017
LMXJVSD
<<  <   >  >>
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031