El buen vivir de Juan Luis Recio

La Taberna del Limón

13.09.05 | 16:26. Archivado en Bares, qué lugares
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La madrileña calle del Limón, pese a su estrechez y a su relativamente escasa longitud, en una pendiente que baja, levemente curvada, casi desde Alberto Aguilera hasta los alrededores de la Plaza de España, es una calle llena de sorpresas para los amantes de algunos de los placeres de la vida, como iremos viendo en sucesivas entregas de las numerosos locales que pueblan esta calle.

Para empezar a describir lo que la calle del Limón esconde, no podía hacerlo de otro modo que citando a la Taberna del Limón, situada en el número 22 de dicha calle, donde yo vivía ya desde hacía cuatro años cuando se inauguró este local, un lejano 15 de diciembre de 1984, tras los anteriores proyectos de un restaurante juvenil y un local de copas nocturno.

Confío en que Jaime Urrutia, que acaba de sacar nuevo disco "El Muchacho Eléctrico", no se moleste por utilizar una de sus canciones de Gabinete Caligari para titular esta sección de reseña de bares. "Bares, qué lugares", la he denominado. A fin de cuentas en Limón, 22, estuvo también viviendo una temporada Eduardo Haro Ibars. Fue precisamente en la presentación de la biografía de Eduardo, poeta y amigo común, cuando vi a Jaime la última vez a principios del verano. Los ochenta, en fin...

Mucho ha llovido desde entonces, pero ahí sigue, impertérrito, este rincón madrileño donde desde su inauguración hasta ahora, y espero que dure muchos años, se sirve la mejor cerveza de grifo de Madrid. O una de las mejores, vale, que otros tendrán otros grifos favoritos. Lógicamente, como corresponde en Madrid y además teniendo en cuenta su proximidad a la sede de la que fue antaño fábrica de Mahou, esta marca es la que se sirve en “Limón”, como llamamos los amigos abreviadamente a este local: “nos vemos en Limón”, por ejemplo.

Si traspasamos la entrada comprobaremos que ahí sigue, tras de la barra, con el mismo fino y divertido sentido del humor de siempre, Matías, también conocido como "Torre", para el que estos veinte años parece que no han pasado, salvo cuando te presenta cómo han crecido sus también simpáticos hijos y piensas algo así como “¡Cómo pasa el tiempo!”. Y Jose, siempre con un libro entre las manos, aunque ahora entretiene los tiempos muertos resolviendo sudokus, como muchos de nosotros. Y Antonio, que lleva un tiempo como grato refuerzo los fines de semana.

Pero el equipo somos también todos los demás, los amigos, los clientes, los vecinos del barrio (fieles ya durante décadas a su cañita en Limón), los que recorren todo Madrid para tomar una copa de cerveza con patatas fritas en la barra o en las mesas desplegadas por el local, que, pese a los años, se mantiene tan nuevo e impoluto como el primer día.

Muchos madrileños que lean esto, y también gente de fuera, habrán ya tenido ocasión de pasar por el Limón, y los que no lo han hecho tienen ahora su oportunidad. El local no tiene teléfono, ni página web, pero está abierto todos los días, al mediodía y por la tarde y noche, ofreciendo también la posibilidad de picar algo informalmente o comer raciones de buenos embutidos y quesos elegidos siempre con esmero y sapiencia (excelente queso de Idiazábal, chorizo picante, cecina...), conservas de primera calidad y otras opciones más ligeras, como el apetitoso y aromático tomate preparado.

También ofrecen vermú, y unos cuantos y buenos vinos por copas, como el riojano Biga que tanto gusta a Ángel Altolaguirre, o de otras denominaciones (Somontano, Rueda, Ribera del Duero), e incluso algún productor vitivinícola se encuentra entre sus habituales clientes, entre los que también habrá que citar a los de nueva hornada, como Dani, que alguna que otra vez se ha tomado una caña conmigo. ¡A ver cuándo es la próxima!

Este verano, pensando en celebrar el aniversario del local, calculamos que la Taberna del Limón ya había vivido unos setecientos mil segundos. Estoy seguro que pronto (el tiempo no corre en balde) llegaremos al millón, y también sé que lo celebremos a lo grande por todo el barrio, que Ángel, Patacho y El Bólido cantarán unas cuantas canciones pendientes, sobre todo "Una bella aparición", dedicada a alguien a quien quiero mucho, y que todos los amigos de siempre y los que se sigan incorporando al grupo lo celebremos en salud y armonía, frente a esos grifos, manantiales de historias, anécdotas y tantos y tantos buenos ratos pasados bajo su arrullo.

Taberna del Limón, c/ Limón, 22. 28015 Madrid.


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