Me despedí de mis vacaciones veraniegas en Cataluña con una cena en un restaurante peruano que me trasportó realmente a aquél país. Me habían invitado el poeta peruano Yulino Dávila y su compañera Lupe, y decidieron llevarme al restaurante Paradise, situado en el ensanche barcelonés. Se trata de un local auténticamente peruano, y frecuentado por peruanos, en el que se puede vivir todo el sabor y las costumbres de aquél país, que desde el Mediterráneo se antoja realmente lejano.
Y por supuesto también pude disfrutar de los sonidos, ya que la cena se desarrolló a la par que una brillante actuación de música folklórica criolla, lo que propició, como suele ser allí costumbre, la salida a bailar de distintas parejas, creándose algunas entre una y otra mesa. Se sucedían las invitaciones de cerveza (Cristal, Cuzqueña, Concordia) de unas mesas a otras, se bebía mucha sangría, que allí también es muy popular, y, por supuesto, mucho pisco, solo o en el agradable cóctel pisco sour. Todo ello en un sótano decorado con motivos peruanos, como los caballitos de totora, embarcaciones de junco que dan nombre también al hotel que nuestro amigo común, Walter, tiene en aquél país.

El Paradise tiene una carta amplia y con platos auténticos de Perú, tanto que tuve que pedir explicaciones a Lupe y Yulino sobre el significado de muchas palabras. De entrada, pues, pedimos unos choros a la chalaca (mejillones servidos al estilo del puerto de El Callao), choclo blanco (maíz en granos), rocoto con canchas (granos de maíz sometidos a una implosión, en el que la parte blanca de las palomitas está por dentro y no por fuera, como en el tradicional pop corn), etc.
Mi plato principal fue un ceviche mixto (que no cebiche, como me indica Mariano M. Baselga) en el que se incluían marinados trozos de mero, pulpo, calamares, bocas y almejas, con patatas, cebolla y un agradable picante contrastado con el limón. Yulino pidió una jalea mixta (variedad de pescados fritos) y Lupe un pescado a la trujillana, zona, ésta de Trujillo de donde eran la mayor parte de los comensales que compartían la velada viendo la actuación del grupo musical, al que se fueron incorporando algunos de los asistentes. Así, vi en acción a la vez a dos excelentes percusionistas, cada uno sentado sobre su caja, o cajón, instrumento que puso en España Paco de Lucía y que muchas personas consideran ahora que es típico de la música flamenca, cuando en realidad, según me aseguró Yulino, es de origen peruano y sólo de reciente entrada en nuestro país.

En la carta disponen de muchos otros platos, como los tamales, el ají de gallina, y postres para golosos, como la típica mazamorra morada, todo ello a un precio muy razonable y servido por peruanos (y algún camarero chileno) en un ambiente de grato simpatía y fraternidad. Y curiosidades, al menos para mí, como la leche de tigre, bebida basada en el ceviche, que debe quitar cualquier resaca que se haya incrustado en nuestras entrañas, pero que aquél día no necesité. Ya habrá ocasiones (¡cállate, hígado!).
Restaurante Peruano Paradise
Avda. Roma, 101. Tfno.: 93 439 64 99 Barcelona.
www.paradiseperuano.com
Lunes, 28 de mayo
Carlos Juan Gómez Martín
Juan Luis Recio
Paulino Toribio
Ángel Sáez García
Peio Sánchez Rodríguez
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Julián Moreno Mestre
Atticus-444