
La profesión, como el nombre, le vienen a Federica de sus ancestros germanos. Cuentan que uno de sus antepasados, entes de enfilar hacia el sur, montó la primera fábrica y desde entonces, es una tradición familiar. La chica es capaz de galvanizar al más pintado.
Miércoles, 3 de diciembre - Actualización: 05:13