
La frase que sirve aquí de titular es parte de una inusual maldición ha sido hallada por arqueólogos en la antigua ciudad de Amato, en la costa sur de Chipre.
En declaraciones al periódico Cyprus Weekly, Pierre Aubert, de la Escuela Arqueológica de Atenas, explica que la tableta muestra a un hombre que en su mano derecha sostiene algo parecido a un reloj de arena.
La inscripción ha sido datada en el s. VII DC, cuando el Cristianismo estaba ya firmemente asentado en la isla, lo que ha llevado a este investigador francés a pensar que en esa fecha todavía pervivían en la isla restos de la cultura pagana.
La antigua ciudad de Amato fue fundada por los fenicios y floreció económicamente por su producción de grano y por la minería de cobre. La ciudad, una capital regional en época romana, todavía vivía una época de relativo esplendor en el s. VII dC, siendo abandonada 5 siglos después.
Domingo, 7 de septiembre - Actualización: 09:21