¿Blasfemia, caricaturas o estupidez retroprogre?
16.02.06 @ 13:16:16. Archivado en Derechos Civiles
Asustados por la violencia generada por la frustración que muchos fieles sienten por la publicación de las caricaturas de Mahoma y la burda manipulación que de ella han hecho diversos grupos extremistas, ha vuelto a debatirse en Europa la posibilidad de tipificar como delito las expresiones que puedan resultar ofensivas para diversas creencias o cultos y, en concreto, la blasfemia. La discusión es en realidad fruto del miedo y de la coerción que sobre las libertades ejercen minorías que se amparan en unas creencias. Pero la discusión es, sobretodo, síntoma del mal europeo. Algunos intelectuales han sido asesinados salvajemente por ofender al Islam, y otros muchos como Houellebecq o Salman Rusdhie deben vivir escondidos ante la pasividad -cuando no la hipocresía-de muchos gobiernos y partidos políticos. La ablación de clítoris o los castigos a los homosexuales y mujeres díscolas retornan a Europa después de algún tiempo de oasis liberal, pero lo importante parece no ofender a las creencias, sacrosantas frente al ser humano que debe servirlas y soportarlas.
Las noticias no acaban ahí. El Opus Dei, coherentemente con sus ideas y el signo de los tiempos, ha pedido que parte de las escenas de la película basada en El Código Da Vinci sean retiradas por ofender los principios de sus seguidores. Hay profesores universitarios condenados a dejar de enseñar por negar el holocausto, pues el legislador ha entendido que ello ofende a millones de víctimas.¿Cual es el límite entre la sensibilidad de unos y la libertad de otros?
Recientemente, nuestros tribunales han negado amparo a aquellos que querían impedir la publicación de unas representaciones pornográficas de la Virgen. No hemos oído a nadie del gobierno, como ha sucedido con las caricaturas, pedir respeto por estos hechos o preocuparse por que no se cometan...Confío solamente en que este silencio no responda a que los cristianos ya no matan a quien les ofende.
Imaginemos que mañana a tal o cual religión se molesta porque se enseña educación evolucionista, se sea judío, las mujeres tengan orgasmos o se practique el sexo oral... ¿Debemos atender estas demandas si las masas se sienten ofendidas? ¿Cual es el límite a partir del cual empieza el presunto delito de opinión, blasfemia o incitación al odio? ¿Quién lo establece? Ahí el problema. La subjetividad y las creencias no bastan para reprimir la expresión de nadie y menos para matar al hereje, entre otras cosas porque la libertad –también de blasfemar- es consustancial al ser humano.
Si en este momento Europa da un paso atrás en las libertades por causa del miedo está sencillamente acabada. Muy al contrario, lo escasos delitos de opinión que existen en nuestras legislaciones deben desaparecer. El estado debe defender a todos sus ciudadanos y medios de expresión sea cual sea su ideología de cualquier iluminado porque ese es uno de los logros irrenunciables de la modernidad. De otro modo, volveremos a la Edad Media. La postura del presidente del gobierno español, aparentemente equidistante entre quienes hacen caricaturas y quienes responden con violencia e intimidación a las mismas me resulta –siento decirlo- desoladora, ignorante y antiilustrada. Si la verdadera izquierda levantara la cabeza...
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Javier Esteban
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