Benedicto XVI y Zapatero: una cita a solas... en el V Encuentro Mundial de las Familias de Valencia
21.04.06 @ 18:48:20. Archivado en Familia
"Casi han coincidido el cumpleaños de Benedicto XVI -setenta y nueve el domingo de Resurrección- y el primer aniversario de su pontificado. Entre los comentaristas, del más diverso pelaje, se está generalizando el respeto a su persona, a sus actuaciones, a la calidad y profundidad de su discurso. Muy selectivas, dirigidas a las cuestiones esenciales y a sus raíces más hondas, claramente comprensibles para las mentes, conmovedoras para los corazones. Con suavidad, casi con ternura, pero con valentía y firmeza. La “tierna luz” que diría André Frossard".
Así comienza el editorial del semanario ALBA del número que ha salido el viernes 21 a los kioscos. El comentario arranca de cómo planteaba las audiencias y conversaciones el fallecido Juan Pablo II en boca del cardenal Zenon Grocholewsky; subraya el rumoreado interés de Moncloa para que el Papa pasara primero por Madrid para "desdibujar Valencia" -cosa que no sucederá-, y analiza perfiles de la posible entrevista a solas entre Benedicto XVI y el presidente Zapatero. El editorial de ALBA, que incluye esta semana un amplio Dossier sobre el primer año del Papa alemán-, prosigue así.
"El estilo de Benedicto XVI, aunque con su propia y diferente personalidad, nos recuerda ciertas líneas esenciales del método de Juan Pablo II. En una reciente cena privada, el cardenal Zenon Grocholewsky nos sintetizaba ese método, como una posible explicación del profundo respeto que mereció el Papa polaco entre tan amplios y tan divergentes sectores de todo el mundo y que se hizo ostensible el día de su magno funeral en la plaza de San Pedro. Juan Pablo II aplicaba tres reglas. La primera era recibir a toda personalidad que se lo pidiera, sin condicionarse por su biografía y adscripciones aunque fueran muy opuestas a las de la Iglesia. La segunda era escuchar con suma atención intelectual y exquisito respeto personal, ayudado de su natural simpatía, para que su visitante se sintiera realmente comprendido. La tercera era exponer con total libertad, claridad y firmeza la posición católica y la del propio Papa sobre las cuestiones conversadas. Juan Pablo II -concluía Grocholewsky- siempre consideró que era una cierta falta de respeto a su interlocutor y a sus posiciones el disfrazar, seccionar o atemperar lo que tenía que decir, para adecuarlo a las orejas e ideología del visitante. Todo lo contrario. Consideraba un rasgo de honestidad consigo mismo y de respeto a su interlocutor, decirle libre, clara, sencillamente la entera doctrina cristiana. No hay duda que Benedicto XVI, visto lo visto durante este primer año, sigue el mismo método. En realidad, es el método del Jesús de los Evangelios. Este método genera mucho respeto y confianza a unos y otros, a todos.
Benedicto XVI -tierna luz y al grano- viene a Valencia el próximo 8 de julio. Tras la extraordinaria encíclica Dios es amor, viene a presidir el V Encuentro Mundial de las Familias. Viene a hablar, pues, del gran amor humano, del amor de unión entre un hombre y una mujer. Del amor indisolublemente fiel y fecundo. De aquella unión de amor donde un hombre y una mujer se han dado y acogido por entero y definitivamente entre sí, en lo bueno y en lo malo, ocurra lo que nos ocurra, comprometidos con la conservación, con el crecimiento y con las restauraciones de esa íntima comunión que son. De aquella íntima comunión donde un hombre y una mujer comparten el poder de engendrar nueva vida, la de sus hijos, y la responsabilidad de criarlos, educarlos, hacerlos crecer como buenas personas, y transmitirles la fe y los valores verdaderos. El Papa viene a iluminar a las familias, dar seguridad a las que navegan entre mares difíciles, a ayudar y rescatar a las que sienten deshilachados sus lazos y esperanzas. Benedicto XVI viene a Valencia, tras su Dios es amor, a decir que también la verdad del hombre, varón y mujer, es el amor, que el matrimonio y la familia son la más primaria y fundamental manifestación del amor humano; y, por eso mismo, que el verdadero matrimonio y familia son la primera señal inscrita en la naturaleza de todos los hombres del amor de Dios a la Humanidad, de su Amor indisolublemente fiel y fecundo. El Papa viene fiel a su método. Benedicto XVI viene a hablar -claro, tierno y firme- de la verdad del amor conyugal y de la verdad de la familia.
El 8 de julio va a ser un día histórico. Se ha percatado de ello con enorme lucidez el arzobispo de Valencia. Agustín García-Gasco -una personalidad muy interesante en la línea y método papales: claridad, afecto, firmeza, mucha inteligencia- parece que está preparando, contra viento y marea, con la abierta ayuda de las autoridades civiles de la Generalitat y del Ayuntamiento de Valencia y de otras muchas instituciones, un gran acontecimiento, que además perdure en el tiempo. La expresión “contra viento y marea” es por la zapatiesta. Es muy cierto que Rodríguez Zapatero ha pretendido, por un lado, aprovecharse y, por otro, no salir escaldado y abucheado. Y para cuadrar ese círculo, ha movilizado a sus fontaneros.
Todo hace sospechar que se intentaba que el Papa fuera primero a Madrid, para subrayarse como presidente del Gobierno, recibirle en campo propio, hacerse la foto y desdibujar Valencia..., porque Valencia son las miles y miles de familias que vienen de todo el mundo y los cientos de millones que van a ver y oír al Papa por televisión. Pero Benedicto XVI -claro y al grano- viene en visita pastoral, que no de Estado, y no le gusta dilapidar su tiempo con astucias novicias. El presidente Rodríguez Zapatero tendrá que ir a Valencia si quiere la foto, que la quiere. Así que, como tampoco desea compartir foto con los Reyes y en campo del Palacio de la Generalitat, evitará la recepción de las seis de la tarde, donde el Papa se encontrará oficialmente con las autoridades valencianas y los Reyes. Zapatero y Benedicto XVI parece que se verán a solas en el Palacio Arzobispal sobre las siete de la tarde del ocho de julio. A solas. Suponemos que esa pequeña corte de fontaneros, que gustan referirse a la próxima visita del Papa con la expresión “la quinta manifestación”, dejarán las gracietas hijas de la astucia y descubrirán la luz de la inteligencia, que es otra cosa y de otra nobleza. Hecha esa transformación, sería bueno que informaran a nuestro presidente acerca de la personalidad intelectual y humana del anciano Pontífice tedesco. A solas. Mejor que le preparen bien..., porque para esta cita no le servirá el kit de palabrería blandiblú. Cita a solas y con Benedicto XVI. La foto sabe a poca cosa. Sería divino ver por televisión la entrevista entera, diálogos originales, sin doblajes ni cortes. Mucho nos tememos que esa retransmisión es un imposible. Pero, si el milagro se diera, tal como están las cosas, la señal televisiva mejor para Canal 9, of course".
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Rafael Miner






