Carrascosa: "los cambios en la historia están unidos a la educación"
28.03.06 @ 19:18:36. Archivado en Educación
ALBA ha tenido la oportunidad excepcional de charlar extensamente con Jesús Carrascosa, director del Centro Internacional y responsable internacional de Comunión y Liberación, uno de los carismas de la Iglesia Católica que con más fuerza se presentan en estos tiempos. En su opinión, las fórmulas de realización social que pueden producir cambios en la Historia están estrictamente ligadas a la educación, y ahora “asistimos a un nuevo jacobinismo”. Además, reflexiona sobre la verdad. “Si Dios no existe, como decía Dostoyevski, todo está permitido. Esto es permisivismo, y el paso siguiente es el nihilismo”. A continuación se transcribe alguna pregunta de la entrevista, que se publica en este número de ALBA.
-Comunión y Liberación organiza habitualmente actividades y encuentros. Este año se ha impulsado “Tiempo de Educar”, expresión de una de las principales preocupaciones de don Giussani. De hecho, usted comenzó como profesor en un colegio de Madrid. ¿Qué relevancia tiene esta preocupación por la educación?
-Muy importante. El ser humano es un ser educable, sobre todo cuando con la educación, como la entiende Giussani, se educa su libertad. Esto quiere decir que se le educa para que compruebe por sí mismo el valor y la verdad de lo que ha recibido. De modo que cuando uno lo ha experimentado, obtiene la certeza. Porque esa certeza es el resultado de la verificación, de comprobar que eso es verdad y la verificación la hace uno que es libre.
Para ello te habrás propuesto una hipótesis que explique la realidad para ser verificada, para jugar el riesgo de tu libertad.
La educación es el vehículo inevitable del humano, de modo que los totalitarismos… las fórmulas rápidas de salvación de los hombres son siempre totalitarias. Son antidemocráticas por naturaleza, mientras que las fórmulas de realización social que pueden producir los cambios de la Historia, como mejorar una nación, van estrictamente unidos a la educación.
Por eso, el que ataca la educación, el que reduce la libertad de educación es un jacobino, es un totalitario. Y asistimos a un nuevo jacobinismo. La educación está siendo reducida de educación a formación, y el maestro pasa de maestro a enseñante. Algunos profesores decían cuando yo estaba enseñando, hace más de veinte años, que ellos no estaban allí para educar, que los educasen sus padres. Pero si no tienen padre… ¿quién los educa?
El sistema necesita pocos que sepan mucho y le conviene que muchos sepan poco. Hubo un ministro de Educación antes de la República, que decía “este país lo que necesita no son hombres que piensen, sino bueyes que trabajen”.
Y ya en la minería, en la época de la República, los Hermanos de las Escuelas Cristianas sufrieron el ataque de los empresarios porque decían que a los mineros les bastaba con las cuatro cuentas y no debían saber más. ¿Por qué? Pues porque piensan y no deberían saber más.
Entonces las reformas educativas se caracterizan en todo el mundo por bajar el listón, como si el fracaso escolar se superara bajando el listón: pero no es solamente eso, sino que el lenguaje, que es la herramienta para comprender, es cada vez más reducido. Giussani insiste en la educación, porque sin la educación no es posible nada, porque el hombre es un ser educable. O sea, un gato nace e inmediatamente se vale por sí mismo y un niño hasta que llega a ser autónomo necesita varios años, y luego siempre tiene la capacidad de aprender.
-¿Cómo ve España en este sentido?
-Esto está pasando en España. ¿Cuál ha sido el chollo, la fortuna de Zapatero? Que las cabezas están desmanteladas, que el personal no sabe razonar. De modo que cuando Zapatero se refiere a la Iglesia, es como si pensara así. Vamos a ver: ¿yo te impido a ti hacer matrimonios estables? Pues hazlos. ¿Te lo impido yo? Pero si yo quiero hacer matrimonios por tres meses, ¿por qué me lo vas a impedir? Si tú no quieres abortar, no abortes, pero yo hago la ley para que el que quiera abortar pueda hacerlo. Si tú no quieres la eutanasia, pues no la hagas, pero deja al que quiera hacerla que la haga.
Entonces estamos ante la mentalidad del permisivismo. Sin la verdad todo está permitido. Y si no estás de acuerdo, eres un intolerante y, además, te hace quedar mal, porque se parte del presupuesto de que la verdad no existe y si Dios no existe, como decía Dostoyevski, todo está permitido. Esto es permisivismo y el paso siguiente es el nihilismo; es decir, que todo el fenómeno de las bandas, todo lo que ha ocurrido en Francia es fruto de una juventud que es nihilista, porque cuando uno no ama nada, está en situación de destruirlo todo. Esa mentalidad no es un problema para la Iglesia Católica, sino para el país que vive así. Porque al final, si no hay nada que defender, si no hay nada que merezca la pena, si todo depende de la opinión mayoritaria, aunque sea ignorante, la consecuencia es el caos. Y el caos siempre pide el domador, el desorden pide el orden y por eso vivimos en una situación de vacío del alma occidental.
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Rafael Miner






