Acabo de regresar de un viaje a las profundidades de Guatemala, en el interior del lago Atitlán, en un pueblecito que se llama San Juan La Laguna, colaborando con varios proyectos de la Fundación Quetzal. Se trata de una pequeña organización, con sede en Sabadell, que dirige un terremoto de mujer llamada Paquita y a la que debo una suerte de conversaciones sobre la providencia y la presencia de Dios en cualquier rincón del planeta que trataré de no olvidar.
Una de cada diez familias en España tiene a todos sus miembros en el paro. En números absolutos, un total de 1.737.600 de hogares con todos sus integrantes sin trabajo, según la última Encuesta de Población Activa publicada ayer. Una catástrofe en toda regla que a veces se nos olvida en mitad de las cifras macroeconómicas, la prima de riesgo y la empinada cuesta abajo de la Bolsa. Y la Conferencia Episcopal, pertinaz como las agencias de rating, sigue guardando silencio.
La crisis económica está afectando a todos los sectores de nuestra sociedad. Cada vez son más los que sufren dificultades para llegar a fin de mes, y los que no ven cubiertas sus necesidades más básicas, como el alojamiento, la ropa y, sobre todo, la alimentación. Afortunadamente, también son muchos los ciudadanos e instituciones que aportan su granito de arena para paliar esta difícil situación. Una de estas iniciativas es la Campaña “Recogida de Alimentos MRW”, que ha lanzado la Fundación MRW en colaboración con la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL), y a la que Mensajeros de la Paz se adhiere, animando a todos a que se dirijan a cualquiera de las oficinas de MRW en España para donar alimentos no perecederos (legumbres, aceite, y conservas de todo tipo)que de forma gratuita harán llegar a los 53 Bancos de Alimentos que gestiona FESBAL para su reparto entre las familias que más lo necesitan de nuestro país.
El informe presentado ayer por la Fundación Foessa -posiblemente el más concreto, incisivo y realista acerca de lo que está sucediendo en muchísimos hogares de España- nos muestra una sociedad cada vez más pobre, donde 11,6 millones de ciudadanos están en el umbral de la pobreza, o a punto de llegar a ella, y 580.000 hogares no perciben ningún ingreso. Un país que tradicionalmente ha estado formado por "clases medias" ve cómo la brecha entre ricos y pobres cada vez se hace más grande. Cada vez hay más pobres, que cada vez son más pobres.
Todo empezó con un libro, hace ahora 40 años. "Teología de la Liberación, perspectivas", escrito por Gustavo Gutiérrez, marcó el punto de partida de un movimiento que recorrió todo el mundo, con especial incidencia en Iberoamérica, y que colocó a los pobres de entre los pobres en el centro del trabajo pastoral y teológico de una Iglesia recién salida del Concilio Vaticano II y que aún debía poner en práctica muchos de sus acuerdos.
Les escribo bien entrada la noche, desde el pequeño hotel que nos ha procurado Florant, el eficiente gestor de Mensajeros de la Paz en Benin. La capital administrativa, Cotonou, refleja una vida y una alegría como hacía mucho tiempo no se conocía en el país. La visita del Papa ha dejado puesto de manifiesto la hospitalidad de este pequeño país, lastrado por la pobreza y la esclavitud, y con una historia que nos trae el antiguo -y jamás olvidado- recuerdo de los barcos esclavistas hacia América. Buena parte de la América negra debe sus raíces a este pequeño país, y su sufrimiento es el suyo, y el nuestro.
La audiencia fue confirmada por la Casa Real. Su Majestad el Rey recibió ayer al presidente y secretario general de Cáritas Española, para conocer de primera mano tanto la acción de esta organización como sus propuestas ante la crisis económica y social. La reunión se produjo a iniciativa del monarca, que reconoce así la relevancia de Cáritas, de la propia Iglesia, en el trabajo contra la desigualdad y la pobreza. Un gesto más que deja bien a las claras el imprescindible papel que, desde el Evangelio, llevan a cabo miles de voluntarios y profesionales de Cáritas.
baronrampante@hotmail.es
(Tomado del blog de Javier Baeza).- Ayer domingo, en la celebración en San Carlos, recorriendo las distintas vivencias que habíamos tenido durante la semana apareció, con inusitada fuerza y esperanza, el alto el fuego protagonizado por la banda terrorista ETA. Inmediatamente apareció la palabra perdón, que da título a este blog. Es verdad que es una palabra reiterada en muchas de nuestras celebraciones. ¿hay que perdonar? ¿hasta cuando el perdón? ¿qué significa? ¿qué conlleva? ¿a quién o quienes vincula?... infinidad de preguntas que a un buen estudioso de la antropología, seguro, le harían crepitar muchas de sus investigaciones.
(Tomado de Portal Misionero, y dedicado a todos aquellos hombres y mujeres, laicos, sacerdotes, religiosos y familias, que dejan seguridades siguiendo los pasos del Resucitado, para hacer de este mundo un lugar más habitable. Hoy, día del Domund, conviene recordar su esfuerzo por una sociedad más justa y solidaria. Aellos, este pequeño homenaje).- Un día caminaba por el campo, cuando vi a un hombre bastante anciano, que estaba cavando un pozo. Intrigado, me acerqué a él para preguntarle qué estaba haciendo. "A mí siempre me gustaron las nueces", me contestó. "Hoy llegaron a mis manos las nueces más exquisitas que probé en mi vida, así que decidí plantar una de ellas".
A fines del próximo mes, nacerá un niño: ese día serán 7.000 millones los habitantes de nuestro planeta Tierra. Supongamos que ese niño es una niña. Lo más probable es que sea pobre. Tal vez crezca fuerte y sana, tal vez no. Si es especialmente afortunada, recibirá una educación y tratará de abrirse camino en el mundo, llena de esperanzas y sueños. Aparte de eso, solo una cosa sabemos con certeza: que entrará en un mundo sujeto a cambios enormes e imprevisibles, cambios ambientales, económicos, geopolíticos, tecnológicos y demográficos.
La mayoría de los profesionales que nos dedicamos a la información religiosa también nos encontramos en ruedas de prensa de algunas ONG o asociaciones de lucha contra la pobreza. Desde hace décadas, los responsables de los grandes medios creen que Religión y ONG van en el mismo saco, y así luce el pelo en los mass media, donde la presencia de lo social cada vez resulta más mínima. Una de las excepciones es Cáritas, cuyas comparecencias públicas siempre cuentan con el respaldo mediático, y un hueco en televisiones, radios, prensa y, por supuesto, internet. Por lo que hacen, por lo que dicen y, para los que intentamos hacer periodismo desde una perspectiva creyente, por su implicación con todos los que sufren.
Tuvieron su momento de gloria, en pleno agosto, antes de la visita del papa, cuando no había noticias. Pero, como sucede siempre, nos hemos vuelto a olvidar de África, del Cuerno de África, de la hambruna y la sequía en Somalia, Kenia y Etiopía. La JMJ, Libia, la reforma constitucional... han fagocitado el impacto mediático de la crisis humanitaria. Pero la gente, los niños, siguen muriendo de hambre y sed por centenares cada día. Una crisis cíclica, sí... pero díganselo a los que mueren hoy... ya que no podemos decírselo a los que murieron en el anterior giro de la rueda.
Domingo, 19 de mayo
Jesús Bastante
Josemari Lorenzo Amelibia
Rufo González Pérez
Asoc. Humanismo sin Credos
Francisco Margallo
Jose Gallardo Alberni
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo
Andrés Ortíz-Osés
Emma Martínez
Peio Sánchez Rodríguez