"Queridos amigos estoy contento de estar con vosotros, al inicio de mi ministerio en la Sede de Pedro, para encontrarme con vosotros que habéis trabajado aquí en Roma en este periodo tan intenso iniciado con el sorprendente anuncio del mi venerado predecesor Benedicto XVI el 11 de febrero pasado. Saludo cordialmente a cada uno de vosotros”.
"Ha llegado el día de dejar que Dios escape de su encierro", escribíamos el lunes. Dos días después, el Espíritu habló... y salió Bergoglio. Y todos sonreimos un poco más.
Este martes, 115 cardenales entran en la Capilla Sixtina para elegir al sucesor de Benedicto XVI como Obispo de Roma. Una elección difícil, sin claros candidatos (Scola parece el primero en todas las apuestas, sin olvidar a Scherer, Dolan, Ouellet, Ravasi, O'Malley, Maradiaga, Schonborn y un etcétera de más de una docena de "papables", aunque ya se sabe que quien entra Papa, salvo excepciones como Pablo VI, sale cardenal), con una clara herencia dejada por Benedicto XVI con su renuncia, muchos escándalos que dilucidar y un reto ineludible: la renovación de las estructuras de una institución que parece resquebrajarse por momentos.
En apenas 48 horas, los 115 cardenales electores entrarán en la Capilla Sixtina, se entonará el "Extra Omnes", y comenzará el Cónclave para la elección del sucesor de Benedicto XVI. Habrá una votación el martes por la tarde y, si no hay elegido, sucesivamente dos por la mañana y dos por la tarde hasta que veamos aparecer la fumata blanca por la pequeña estufa del exterior de la Sixtina. ¿Qué puede ocurrir? ¿Quiénes son los candidatos? Después de pasar una semana en Roma, hablar con expertos, sacerdotes, obispos, cardenales, con algunos fieles... Ésta es mi quiniela, lo que creo que puede pasar. A dos días del Cónclave y sin poder entrar en la Sixtina más que de visita (prometo que no dejé ningún micrófono ayer).
Martes, 12 de febrero. 20,45 horas. Camp Nou. Partido de vuelta de los octavos de final de la Champions League entre el F.C. Barcelona y el A.C. Milan, con ventaja para los italianos merced al dos a cero de la ida. Un partido que ningún aficionado de los dos equipos se puede perder. ¿Ninguno? Al menos dos de ellos no podrán verlo. Y uno, además, tiene posibilidades de no poder volver a pisar el palco de San Siro.
El restaurante La Carbonara es conocido en toda Roma como uno de los mejores lugares donde tomar la mejor pasta italiana. En pleno Campo di Fiore, sus ventanas apuntan directamente -o tal vez sea al contrario- a los ojos de la imponente estatua de Giordano Bruno, el dominico que en 1600 fue quemado en la hoguera en esta plaza por defender ideas tan peregrinas como que el sol es una estrella, que los planetas giran y que el Universo se expande y es infinito.
El cardenal Sodano ha impuesto silencio a los cardenales. Tanto, que este mediodía ninguno ha querido decir nada a la salida de las congregaciones generales. A lo sumo: "No me está permitido hablar". Casi con miedo a pronunciar esas palabras a la salida del precónclave. Sólo Bergoglio se atrevió a rogar, en exclusiva para RD, que rezáramos por nosotros. Los cardenales lo necesitan. Pero no en mitad del silencio. Es una auténtico error.
El Media Center ubicado a Vía del San't Uffizio -justo a la entrada del comedor de las Hijas de la Caridad, a la izquierda de la logia- está prácticamente vacío por la mañana. Sin embargo, hoy, sus responsables nos han pedido a la decena de periodistas que estamos escribiendo o mandando imágenes desde aquí, que es probable que la sala se llene hoy, por lo que el acceso a los cables y las mesas podría quedar restringido. El centro, además, permanecerá hoy abierto hasta las 19 horas, y hasta las 21 para los receptores de imágenes televisivas. Hasta la fecha, la hora de cierra eran las 18 horas. ¿Qué sucede? No hay respuesta.
(Estefanía de Antonio, RTVE).- Nunca se han llevado bien. Sus fricciones han sido constantes durante los casi 8 años de pontificado aunque sus diferencias venían de antes. Uno entrará en la Capilla Sixtina. El otro moverá sus hilos desde fuera. Tarcisio Bertone y Angelo Sodano son, tras la marcha de Benedicto XVI, los "gobernadores" de la Santa Sede y los dos grandes líderes de la Curia capaces de dirigir la elección del próximo papa.
¿Es imprescindible que haya Papa para que haya Iglesia? Parece que no. ¿Es inevitable? Al parecer, sí. La figura del Santo Padre, aún hoy, en el archiateo siglo XXI, continúa siendo la única auténticamente universal en nuestro mundo globalizado. Nadie ocupa durante tantos días las portadas de periódicos, revistas y webs, abre informativos en radio y televisión de todo el mundo, nadie se cuela en las oraciones y los corazones de tanta gente. Nadie. Y sin embargo...
El miércoles al mediodía, Benedicto XVI pronunciará sus últimas palabras públicas a los fieles. Lo hará desde la plaza de San Pedro, donde decenas de miles de fieles esperan despedirle entre aplausos, y con los oídos bien abiertos. El Papa, que ha medido los tiempos de forma milimétrica, también ha escogido este día para dar su mensaje final. Y lo hará con el Evangelio del día en la mano, con un mensaje rotundo: "El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo".
No hay una noticia comparable. La muerte de un Papa, el cónclave y la elección son el culmen para cualquier periodista, no sólo de información religiosa. Y no les digo nada cuando, por primera vez en la historia, un Pontífice renuncia voluntariamente. Están siendo días de muchísimo trabajo, de informaciones e intoxicaciones, de profesionales de la información y de pseudoperiodistas que se autoerigen en guardianes de la ortodoxia e inquisidores mayores. Afortunadamente, ya no existen hogueras físicas. Aunque a más de uno le encantaría tener la potestad de condenar.
Sábado, 18 de mayo
Jesús Bastante
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
José María Bermejo
Angel Moreno
Religión Digital
Desiderio Parrilla Martínez
Francisco Margallo
Martín Gelabert Ballester
Manuel Mandianes
Juan Fernandez Krohn