(Oriol Domingo, en La Vanguardia).- Una hipótesis, a caballo de la fe y de lo razonable, sobre la creación, el presente y la resurrección, fue planteada en la presentación de “Y resucité de entre los muertos”, libro del periodista Jesús Bastante Liébana.
2. La creación no se sitúa allá perdida en un pasado remoto. Algo que fue. La creación se da ahora y aquí. Si creación es algún tipo de relación de Dios con el mundo y la humanidad, el creyente cristiano tiene la convicción de que ahora y siempre se da creación. Hay huellas de Dios en la realidad, en la intimidad de cada uno, en los otros, en el bien, en la voluntad de enmendar el mal.
3. De la misma manera, la resurrección no se sitúa allá, en el otro extremo, en un futuro más o menos lejano. La resurrección –o si se quiere, las semillas de resurrección- se sitúa ya en el principio de los tiempos, de la eternidad. La resurrección, aunque no sepamos describirla, es posible porque es fruto del amor de Dios a la humanidad, y porque Dios da un sentido pleno a la existencia de cada uno de los seres humanos. Ese amor de Dios, porque Dios, si es algo, es amor, se da desde el principio de los tiempos, desde toda la eternidad. Allí comienza la resurrección. Y en cada momento del paso del tiempo. Ahora mismo, por ejemplo. Así comenzamos a resucitar.
4. Haciendo el bien a los demás y dirigiéndonos a Dios como Padre, según el ejemplo de Jesús crucificado y resucitado, comenzamos a resucitar. Esta es, pese tanto sufrimiento y tanta crisis, una bella historia de esperanza y de amor. Precisamente el último capítulo de este libro de Jesús Bastante se titula “El amor más grande”.
5. El libro y las explicaciones del periodista madrileño recibieron el elogio del salesiano catalán Joan Godayol Colom, obispo emérito de Ayaviri, Perú, durante su presentación en la librería Claret, en Barcelona. Godayol es un cristiano y un obispo que en su vida, en su actuación y en su discurso se centra en lo sustancial del mensaje del Evangelio.
baronrampante@hotmail.es
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¿pero en qué creen los que dicen que creen? ¿acaso no creen que jesús es dios? y si es dios ¿porqué no entienden que una vez muerto ya no le quedó otra que volver a dios? con todo y su cuerpo crucificado, si jesús no resucitó, vana es la fé, vana toda esperanza, pero si volvió a dios, los que creemos sabemos que aún está aquí presente entre nosotros, los que creemos, los creyentes, sabemos que en el espíritu santo está también jesús.
Lo malo es cuando alguien como el que escribe este libro, no teniendo nada mejor que hacer, va y se mete a divagar en qué hizo jesús ante y post mortem, no pienso leer algo que es ridículo al máximo nivel, no necesito divagar ni imaginar nada, me basta con la presencia real.
He leído el título del libro y me parece de muy fácil lectura. Cualquier lector puede entenderlo, hasta los más tontos.
No he leído el libro, así que me referiré a él desde la fe de un católico de filas con la fe del carbonero. Y como tal, expreso mi opinión ajena a tecnicismos teológicos. Solo diré que no me gusta.
Sobre la cuestión teológica, tan puesta en solfa por los teólogos modernos, a partir de mis profundos conocimientos en la materia, solo diré que es posible resucitar. Y a veces ocurre. Para irritación de los enemigos de la Iglesia. Pues ajo y agua, chiquitos. Y al que le pique, que se rasque.
Me parece una vergüenza. Queda tan mal el cardenal de Barcelona que tendría que dar alguna explicación convincente que lavara su imagen.
Y cada día que pasa sin que la querella sea retirada, me confirmo en ello.
¡Caramba con la Caram! Yo particularmente pienso que la única solución es que a esa monja la pongan de patitas en la calle cuanto antes.
Pues a mí, Godayol me toca el fascistol
“Haciendo el bien a los demás y dirigiéndonos a Dios como Padre, según el ejemplo de Jesús crucificado y resucitado, comenzamos a resucitar.”
No abusemos del lenguaje. La resurrección no es un hecho moral o poético. Es un hecho que vence al hecho físico de la muerte, y se aplica -gracias a Jesucristo únicamente- a buenos y malos.
No hay ninguna resurrección que no sea “por” Jesucristo, porque sólo con ocasión de Jesucristo crea Dios esa nueva realidad donde son posibles las resurrecciones. Esto no quita que haya sido la intención de Dios “desde el principio”, “desde antes de la creación”, pero afirma que Dios la EJECUTÓ (y no sólo la reveló) mediante su encarnación histórica concreta en la vida/muerte/resurrección de Jesucristo; sin ello, toda esperanza de resurrección, o de inmortalidad, sería un mero “buen deseo infundado” (wishful thinking) pues esa posibilidad no se da por naturaleza (o no hay fundamento para asegurarlo).
Martes, 21 de mayo
Jesús Bastante
Carlos F. Barberá
Juan Fernandez Krohn
César Luis Caro
Josemari Lorenzo Amelibia
Urbano Sánchez García
Alejandro Córdoba
José Manuel Bernal
Asoc. Humanismo sin Credos
Rufo González Pérez
Francisco Margallo