El informe presentado ayer por la Fundación Foessa -posiblemente el más concreto, incisivo y realista acerca de lo que está sucediendo en muchísimos hogares de España- nos muestra una sociedad cada vez más pobre, donde 11,6 millones de ciudadanos están en el umbral de la pobreza, o a punto de llegar a ella, y 580.000 hogares no perciben ningún ingreso. Un país que tradicionalmente ha estado formado por "clases medias" ve cómo la brecha entre ricos y pobres cada vez se hace más grande. Cada vez hay más pobres, que cada vez son más pobres.
Ahora, que arrancamos la Cuaresma, es un buen momento para poner el énfasis en aquellos que no tienen nada, que han visto cómo sus seguridades caian como un castillo de naipes. Cáritas, la Iglesia, no pueden hacerlo todo, pero llevan a cabo una labor ciertamente encomiable. Ahora es tarea de todos y cada uno de nosotros la de comprometernos por paliar, en la medida de lo posible, la miseria, la soledad y la tristeza de nuestros prójimos. Que son nuestros amigos, nuestro amor, nuestra familia... pero también esos benditos desconocidos.
Es tiempo de comprometerse, y de no cansarse de luchar. Requiere un gran esfuerzo, un "vaciarse" de nuestros propios problemas y un "enfangarnos en el barro". Pero debemos hacer un esfuerzo más. Luchar por ese mundo nuevo que sigue siendo posible. Esta crisis, cualquier crisis, nos puede ofrecer una oportunidad para construir otra sociedad, sobre otras bases, más justas, más igualitarias, más para todos. Vamos a ello. Con esperanza y realismo, pues cada grano de arena cuenta. Y mucho.
Una hermosa ilustración. Algún motivo tendrá para hacerlo así. Sin ocultarse ni avergonzarse. Aunque esto no sea bien visto por los progres envidiosos de siempre. Pues ajo y agua, chiquitos.
Se debe a Suhard, arzobispo de París, la innovación de los sacerdotes obreros, en 1942. Voluntarios, fueron enviados en secreto a los campos de trabajos forzados de Alemania (entre 800.000 franceses). Sustituyeron el "Dominus vobiscum" por el "Salut, copains". Llegaron denuncias al Gran Inquisidor, el ultra Ottaviani. El nuncio Angelo y el Secretario de Estado Montini, (francófilo y amigo de Maritain), lo veían bien. Sí empeoró la relación de Pio XII con Suhard, que ya era tensa, violenta, de celos. A los ojos de Pío, Suhard jugaba a ser papa.
Angelo paseaba y charlaba con Yvette Moring, superviviente del Holocausto, que regentaba un kiosco de periódicos. Pio consideraba indigno que un nuncio papal pudiera ser visto caminando por las calles de París y codeándose con las inmundas masas como si estuvieran todos al mismo nivel.
El irenismo nunca es falso...
Cuantos de esos prójimos nuestros llevaban años adorando el becerro de oro, alejados de Dios y hasta jaleados por los que decían que era cosa de los signos de los tiempos , que creían que la orgía consumista no acabaría nunca. Anoche tuve claro cuando me impusieron la ceniza lo etérea que es la existencia humana. Es que algunos no aprenden las lecciones de la historia. Pues a ahora toca purificarse, que estamos en Cuaresma.
Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral