¿Cuál debe ser el papel de la Iglesia en la nueva etapa de la sociedad vasca tras la desaparición del terrorismo y la participación institucional de la izquierda abertzale? En su seno mismo hay movimientos divergentes -líderes de antaño que se resisten a desaparecer, otros nuevos que no se llegan a afianzar- para resituar su papel social. Además se usan continuamente conceptos que, en nuestra cultura, tienen impregnación y contenido teológico, como reconciliación, perdón, arrepentimiento, paz.
Casi siempre se trasvasan estos conceptos a la vida pública, despojándolos de toda su carga crítica, como endulcuramientos que ocultan la realidad. La sociedad vasca tiene que recuperarse del trauma brutal de estos años. Están las víctimas directas de sufrimientos injustos y sus allegados; los miles de amenazados; quienes han emigrado por el agobio sociopolítico; la ciudadanía entera sometida a un chantaje que nos ha recortado drásticamente la libertad y limitado nuestras posibilidades; una ideología fanática ha campado por sus respetos y ha impuesto su ley en todo tipo de espacios y actividades; se ha incubado miedo, odio y la estigmatizción del diferente.
Es más fácil acabar con el terrorismo que con la ideología que lo ha alimentado. Sanar esta sociedad requiere una terapia que va más allá de simples medidas políticas. Esta sociedad necesita calma y tiempo para liberarse de la presión a que ha estado sometida. Quienes han tardado más de cuarenta años en desmarcarse de los asesinatos etarras son los menos indicados para urgir ahora la toma de medidas.
La Iglesia tiene que encontrar su sitio y cumplir con el papel que le corresponde. Conviene que asuma que su autoridad moral es muy baja en la sociedad en general y entre las víctimas del terrorismo en particular. La autoridad moral, la única a la que debe aspirar la Iglesia en una sociedad laica, hay que ganársela. Como Jesús, que sin linajes ni títulos, se la ganó ante el pueblo hablando con libertad y valentía, con palabras que llegaban al corazón y con una vida coherente. Jesús podía predicar la no violencia y el perdón porque él lo practicó el primero. No se trata de que la Iglesia, que ha hablado tanto durante estos años (con parcialidad y con vacíos teológicos lamentables), siga hablando para conseguir un protagonismo social que se le escapa o para apoyar el paso de página que preconizan aquellos con quienes ideológicamente no se supo enfrentar cuando debió hacerlo.
Entre nosotros hay un neoclericalismo que se reviste de progresismo.
Es claro que el lugar de la Iglesia está junto a las víctimas del terrorismo etarra y todas las víctimas injustas. El perdón no se puede forzar ni silenciar. Hay que saber crear las condiciones oportunas para saberlo proponer como un valor, sanante para quien lo ofrece, y como una oportunidad de rehacer su vida para quien lo acepta. El perdón y la misericordia van más allá de la justicia, que es el valor básico e irrenunciable.
Pero pretender construir la convivencia a base de justicia a palo seco es inhumano. La Iglesia tiene que instar al arrepentimiento y hacerlo de forma especialmente directa, porque el alarde provocador de muchos victimarios es patente y atenta directamente contra la justicia y la más elemental humanidad. Y si se interpela a la libertad de los delincuentes para que cambien es porque se cree en su dignidad personal y se defienden los derechos que les corresponden. El arrepentimiento es clave porque implica condenar la historia de ETA.
Así llegamos a lo que es una característica esencial de la Iglesia vasca: su pluralidad interna. En su interior coexisten gentes identificadas con lo que se ha dado en llamar «las cuatro grandes sensibilidades políticas» existentes en Euskadi. Habrá que ver qué pasa en la izquierda abertzale donde el componente anticristiano, no ya antieclesiástico, se ha enarbolado fuerte y con frecuencia. Pero no hay ningún lugar de encuentro más plural en el País Vasco que la Iglesia. Es un gran valor a salvaguardar con esmero. Las comunidades cristianas concretas pueden ser escuelas magníficas de aceptación del diferente, de respeto y de aprender a convivir, de una manera que puede tener un efecto social muy positivo para curar heridas y abatir prejuicios en la nueva etapa de la sociedad vasca. La fe en Jesucristo y la experiencia de Dios es algo más profundo que las opciones sociopolíticas y las ideologías, que quedan relativizadas y nos hacen descubrir nuestra común humanidad y vocación a la fraternidad. No es hora de gestos vistosos, sino de cultivar una dinámica que debe atravesar toda la vida de la Iglesia. Para ello sería imprescindible que las referencias ideológicas que se escuchan en esta hora de la Iglesia vasca fuesen más plurales y competentes teológicamente de lo que están siendo.
Termino diciendo que el trasvase social que se está haciendo del concepto de 'reconciliación', tan importante en el Nuevo Testamento, lo devalúa cuando no lo tergiversa. Para entendernos todos creo que en esta hora hay que hablar, ante todo, en términos laicos de respeto y convivencia. Respetar la dignidad del otro con su diferencia; hay muchas maneras legítimas de ser vasco. En nuestra sociedad ni hay dos comunidades enfrentadas ni ha habido una guerra y, por tanto, no cabe hablar de reconciliación entre contendientes. Las iglesias nacionales, tanto las de la tradición luterana del norte de Europa, como las de la ortodoxia del este europeo, son aglutinantes socio-culturales por la fuerza de la historia. Lo bueno de lo Católico (es evidente que no estoy hablando del Vaticano) es que se despega de las identidades culturales y nacionales y promueve una inclusividad basada en lo radicalmente humano y en la experiencia religiosa.
En esta hora, la Iglesia en el País Vasco servirá mejor a la sanación de la sociedad en la medida en que fomente las energías espirituales y morales, se libere de sectarismos, renuncie a protagonismos institucionales, tenga especialmente presente a las víctimas y cree espacios de fraternidad entre diferentes abiertos y expansivos.
(Rafael Aguirre, en Diario Vasco)
baronrampante@hotmail.es
Castellano Histórico en cuatro lecciones, ejercicios de traducción e interpretación
un nafarro -con uVe muy subrayada- ataca a un Bizcaino -con una B muy grandota
está claro: sufre un vasco
un Bizcaino -con B grandota- golpea a un nafarro -con uVe muy subrayada
está claro: sufre un vasco
el "rey de los cántabros" y "señor de los vascones" derrota al "emperador de los gallegos"
está claro: sufre el corazón celta de los vascos
Caín mata a Abel (pues los dos eran hermanos en la batalla de Atapuerca)
está claro: sufre un vasco
... y (3) que su imperio llegue hasta Tudela, "bizcainos nacidos para mandar" (Sabino Arana) desde nueva vizcaya en las islas filipinas hasta la Reserva de la Bioesfera el Vizcaino en la Baja California
Y aquí estamos todos jodidos escribiendo y hablando en latín pronunciado con acento vasco que se llama castellano
http://baf-fcb.blogspot.com/2012/02/la-carcel-de-curas-de-zamora-02.html
Al autor se le ha olvidado recordar los bombardeos de Hiroshima, Nagasaki y Gernika
Estos caprichosos llenos de fantasías adolescentes salidos de la cabeza colmada de privilegios del imperio vascocastellano (1500 - 1833) son el hazmereir de este jodido planeta
Estos fanáticos cada vez que cambian de religión les da por cambiar la geografía y la historia
Ahora les ha dado por ser el pueblo único, distinto y distinguido, el pueblo oprimido más rico de Europa, y la etnia más sufrida de la historia junto a gitanos y mercheros, aunque estos españolazos -castellanos de sangre limpia (bizcainos y guipuzcoanos)- tienen un Estado propio (un monopolio de extracción de impuestos) UNO Y TRINO, pues son tres las diputaciones -Ah, no, claro, que ahora quieren (1) que su estado sea independiente, pero (2) permanecer dentro de la unión aduanera y (3) que su imperio llegue hasta...
... que dejó Negrín, y sobre gran cantidad de documentos oficiales, correspondencia personal, fotografías y libros que componían su archivo privado, bastante bien conservado a pesar de los diversos traslados que sufrió. Este archivo, que ha sido utilizado en parte sólo por algunos historiadores, como Gabriel Jackson en su monografía sobre el personaje (oct. de 2008), y en la exposición dedicada a Negrín en 2006, con motivo del cincuentenario de su muerte37 está siendo digitalizado con el propósito de integrar un futuro museo dedicado a la memoria de Negrín, para lo cual el cabildo de Gran Canaria ha cedido ya un antiguo cuartel militar.38 El conocimiento detallado de este archivo contribuirá sin duda a despejar muchas dudas... wikipedia
Los concejales del PP quieren presumir de su convecino ilustre, bueno, patriota y honrado
La ilustración del artículo, una gozada de belleza y de fe en una hermenéutica de continuidad y no de ruptura. Me parece maravillosa. Seguro que muchos agradecerán que nos muestre a todos tanta belleza.
Las cosas claras y el chocolate espeso. Y al pan, pan y al vino, vino.
Y luego dirán que el que insulta y falta al respeto soy yo.
http://baf-fcb.blogspot.com/2012/02/la-carcel-de-curas-de-zamora-02.html
¿No fue Negrín uno de los principales responsables de la guerra civil, y un señor que mentía y enredaba más que hablaba, sectario y fanático hasta decir basta, además del hombre de Stalín en España?
¿Por qué hay que gastar dinero público en aceptar el legado de Negrín, donde supongo que se contará la historia al revés como suele ocurrir con estos mentirosos?. Si por mi es, del dinero de los españoles ni un euro, además de dar la impresión de que están intentando volver a las andadas. ¡Es Negrín lo que nos falta ahora!
Zzzzz...
Hay que tener muchos cojones para decir esto:
En nuestra sociedad ni hay dos comunidades enfrentadas ni ha habido una guerra y, por tanto, no cabe hablar de reconciliación entre contendientes.
Pero muchos, muchos. Y muy poca vergüenza.
Reconciliación de los bandos enfrentados en la guerra civil española.
Puede ser una escuela magnífica de aceptación el legado de Juan Negrín. Se está terminando de digitalizar, y ocupará la Casa Museo de Negrín que prepara el gobierno de Gran Canaria.
Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral