Dice San Agustín: "El amor soporta en la adversidad, se modera en la prosperidad, es fuerte en el sufrimiento, se goza en las obras buenas, es seguro en las tentaciones, generoso en la hospitalidad. Entre los verdaderos hermanos es feliz, entre los falsos es paciente". En pocos días arrancamos, sin disfraces, la Cuaresma, el tiempo de preparación para la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. En memoria de nuestra propia salvación. El amor de Jesús soportó la adversidad, fue fuerte durante el sufrimiento, pudo a las tentaciones y fue paciente ante la mentira y el silencio. Pues no siempre el amor es fácil, ni ofrece esperanzas ciertas y directas.
En ocasiones, el amor es silencio, pavor, pérdida... Y sin embargo, si es verdadero lleva a la prosperidad, a hacer obras buenas, a ser hospitalarios, a alcanzar la felicidad. Vamos a probar a querernos, aunque sea un poquito, aunque duela. Aunque suponga el silencio, la amargura, la soledad. Vamos a probar a ver si creemos que, de verdad, el amor lo puede todo. Vamos a intentar hacerlo, con honestidad, con constancia, con mucho amor. Eso no garantiza la victoria, sea ésta cual sea, pero sí la sensación de haberlo intentado. Y vamos a dejar de hablar y comenzar a escuchar-LE.
baronrampante@hotmail.es
A mí, estas llamadas a la caridad tan sumamente cretinoides, no sólo no me surten el menor efecto, sino que acentúan mi sentido crítico. Pinchan en hueso. No me privaré de mi derecho criticar las estupideces episcopales y a llamar imbécil quien me lo parezca. Yo, a quien me parece un imbécil, se lo llamo. Como lo pienso, lo digo. Y hay que ver lo que las verdades escuecen a algunos. Pues al que le pique, que se rasque.
Para eso hay que buscar el bien del otro. Vamos a empezar, sí.
Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral