(Tomado del blog de Javier Vicens).- Andamos, durante la cuaresma, preparándonos para la Pascua. El demonio, que es muy listo y que no ve con buenos ojos nuestra Cuaresma, nos va a tentar como tentó a Cristo, como tentó a nuestros primeros padres y como tienta a cualquiera que se propone luchar contra el pecado.
Me gustan las personas que apuestan por sus sueños, aún a riesgo de perder.
Las que dicen lo que piensan, pero piensan lo que dicen.
Las que no pierden la sonrisa, aún con ganas de llorar.
Las personas que no mienten, "cuando dicen la verdad".
El informe presentado ayer por la Fundación Foessa -posiblemente el más concreto, incisivo y realista acerca de lo que está sucediendo en muchísimos hogares de España- nos muestra una sociedad cada vez más pobre, donde 11,6 millones de ciudadanos están en el umbral de la pobreza, o a punto de llegar a ella, y 580.000 hogares no perciben ningún ingreso. Un país que tradicionalmente ha estado formado por "clases medias" ve cómo la brecha entre ricos y pobres cada vez se hace más grande. Cada vez hay más pobres, que cada vez son más pobres.
Felices quienes recorren el camino cuaresmal con una sonrisa en el rostro y sienten cómo brota de su corazón un sentimiento de alegría incontenible.
Felices quienes durante el tiempo de Cuaresma, y en su vida diaria, practican el ayuno del consumismo, de los programas basura de la televisión, de las críticas, de la indiferencia.
Felices quienes intentan en la cotidianidad ir suavizando su corazón de piedra, para dar paso a la sensibilidad, la ternura, la com-pasión, la indignación teñida de propuestas.
¿Cuál debe ser el papel de la Iglesia en la nueva etapa de la sociedad vasca tras la desaparición del terrorismo y la participación institucional de la izquierda abertzale? En su seno mismo hay movimientos divergentes -líderes de antaño que se resisten a desaparecer, otros nuevos que no se llegan a afianzar- para resituar su papel social. Además se usan continuamente conceptos que, en nuestra cultura, tienen impregnación y contenido teológico, como reconciliación, perdón, arrepentimiento, paz.
Dice San Agustín: "El amor soporta en la adversidad, se modera en la prosperidad, es fuerte en el sufrimiento, se goza en las obras buenas, es seguro en las tentaciones, generoso en la hospitalidad. Entre los verdaderos hermanos es feliz, entre los falsos es paciente". En pocos días arrancamos, sin disfraces, la Cuaresma, el tiempo de preparación para la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. En memoria de nuestra propia salvación. El amor de Jesús soportó la adversidad, fue fuerte durante el sufrimiento, pudo a las tentaciones y fue paciente ante la mentira y el silencio. Pues no siempre el amor es fácil, ni ofrece esperanzas ciertas y directas.
...que se escapa el gato. Ya han salido, a saber: cables de Wikileaks, complots para asesinar al Papa, supuestas dimisiones de Benedicto XVI, denuncias de malversaciones de fondos y luchas de poder a dentelladas. Ya va siendo hora de que alguien -sea Bertone, sea el propio Papa o cualquier otro- ponga un poco de orden en la Curia. Porque ya se han alzado los cuchillos, y ya no estamos en la época en la que cada cardenal poseía un ejército capaz de montar una guera para alcanzar el solio. Pero las intrigas continúan como hace siglos.
Cuando el amor te llame, síguelo. Aunque su camino sea angustioso y arduo. Y entrégate a sus alas que te envuelven.
Aunque la espada oculta en ellas te hiera.
Y cree en él, créele cuando te hable.
Aunque su voz doblegue y marchite tus sueños, como el viento del norte marchita los jardines. Porque así como el amor te llena de gloria, así te crucifica.
La "bomba" la lanzó, hace meses, en Pekín, el cardenal de Palermo, Paolo Romeo. El Papa morirá asesinado en noviembre de 2012. Hay una conspiración, de la que se dan pocos datos, y que resulta casi inimaginable si no fuera porque la fuente directa es un cardenal de la Iglesia católica y porque hemos tenido acceso a un documento reservado que el cardenal Castrillón entregó al propio Benedicto XVI hace unos días.
No importa si dudo,
no importa si caigo,
no importa si fallo
si quiero cambiar.
"Es muy importante compensar el dolor con el amor. Y ese equilibrio te hace ver la vida con optimismo". La frase no es mía, sino del genial Antoni Tàpies, que anoche nos dejó. Es imposible entender la obra del artista catalán sin la presencia de su mujer, Teresa. Su compañera de camino y, en buena medida, la responsable de que Tàpies fuera Tàpies. Viene todo esto a cuento de la oportunidad de recordar, ahora que llueve, que el dolor, el sufrimiento, la tristeza, la indignidad, pueden ser vencidos, compensados, iluminados por la fuerza del amor. Y de la compañía.
El Gobierno de Mariano Rajoy ha desmantelado la herencia de Zapatero. Sólo queda el tema del matrimonio gay, que no van a tocar hasta que haya sentencia del Constitucional, pero ya han anunciado reformas en la Ley del Aborto y la enésima reforma educativa de nuestra democracia, con la modificación de la polémica Educación para la Ciudadanía. Nada que no esperásemos.
Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral