Hoy celebrábamos la jornada de la Infancia Misionera. En la misa, unos compañeros nos han relatado la historia de un niño de cuatro años, que ha pasado cuatro días encerrado en una sala del aeropuerto de Barajas, sin poder ver la luz del sol, porque no tenía papeles. A punto de ser deportado. Su tía lo había traído de Bolivia después de que su madre muriera, y de que pasara dos años de albergue en albergue, a cual peor. Todas las autoridades, desde la Policía a los trabajadores sociales, pasando por el juez de guardia o la Fiscalía se lavaban las manos. Nadie quería ocuparse de ese niño. Afortunadamente, la presión de algunos ha logrado que los que podían se levantaran de su sofá en fin de semana e hicieran algo. Ahora, el niño vuelve a estar con su tía, en su casa, en Madrid. No será un misionero, pero merece nuestro recuerdo. Y su caso, nuestra indignación. Para que conste
baronrampante@hotmail.es
Que triste que ocurran cosas como esta, de oytras parecidas quizas ni nos enteramos
Es tremendo....
los medios de comunicación están tan entretenidos con lo de megaupload que ni me había enterado, gracias por recoger la noticia.
Un saludo
Muchas gracias. Hay realidades tan horribles... http://catorcekilometros.blogspot.com/2012/01/competencias.html
Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral