“Felices quienes mueren cada día al pecado del egoísmo y renacen a una vida nueva. Quienes estén persuadidos de que el odio, la guerra, la maldad y la sinrazón jamás podrán vencer a las fuerzas de la vida.
Felices quienes saben descubrir entre las realidades de la muerte del mundo de hoy signos de vida y esperanza.
Felices quienes alcanzan la convicción, desde su compromiso vital, de que tras las derrotas cotidianas está latiendo la victoria de la vida.
Felices quienes riegan gotas de vida, quienes siembran semillas de vida, quienes alientan deseos de una vida en plenitud.
Felices quienes han logrado percibir, detrás de la muerte de millones de inocentes, el dolor, la rebeldía, la audacia, la llamada a una entrega absoluta por la vida.
Felices quienes han transformado su existencia por los testimonios de los que han derramado su sangre por la vida de otros seres humanos.
Felices quienes creen en el Dios de la vida. Y quienes creen en una nueva humanidad que pueda ser feliz y disfrutar de la vida. Unos y otros, juntos, lograrán que triunfe la pasión por la vida, otra tierra más llena de vida.
Felices quienes descubren paso a paso en su vida que la última palabra no la tiene la muerte, sino la resurrección”
(Mil gracias a Miguel Ángel Mesa Bouzas, que recoge esta oración en su libro “Bienaventuranzas de la vida” (PPC))
baronrampante@hotmail.es
Quina bellesa, gracies per recordar-me que tot i que a vegade sembli que tot s'ensorra, hi ha molts motius per a la felicitat.
N.del blogger: la felicitat és sempre possible. Només cal mirar en l'empresa
Frederick, ante un artículo tan bueno, en el que se nos recuerda las buenaventuranzas, tu comentario está muy fuera de lugar a parte de ser muy de mal gusto.
Un saludo.
¿Porqué le has puesto un glande en la boca al dibujito?
Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral