Son días de felicidad, de estar en familia, celebrando la llegada del Niño Dios. Días de ojos ilusionados de los más pequeños, esperando los regalos de los Reyes Magos. De reencuentros, de vueltas a casa por Navidad, con o sin turrón. Fiesta religiosa, comercial o civil, lo cierto es que para creyentes y no creyentes éstos son días especiales, también para hacer balance y propósitos para el Año Nuevo. Sin embargo, también resultan días tristes: para los sin techo, los más pobres, los desarraigados de la sociedad. Para las mujeres maltratadas, los niños abandonados, las personas privadas de su libertad. Los enfermos, los que están fuera, los que se sienten solos. Muchos cenaron solos en Nochebuena, y algunos lo harán en Nochevieja. Sin contar con aquellos para los que la fiesta es tener algo que comer cada día, los pobres del mundo, los herederos de la Tierra.
A los tristes, a los cansados, a los abandonados, a los presos, a los duros de corazón, a los que tiran la toalla o están a punto de hacerlo. A quienes la vida deja de tener sentido, y estas fechas no hacen sino acentuar el deseo de abandonar. A los que viven sumidos en la desesperación, en la duda o en el silencio. A quienes no reciben un mísero mensaje, un christmas o una llamada en estos días. A todos ellos. Por favor, no te rindas.
Hay un hermoso poema de Mario Benedetti. Que cada uno lo aplique a su propia situación, la de sus conocidos, o pueda reenviarlo a quien desee. Yo se lo dedico a mi querida esposa Carina. Que cada día que empieza sea esperanza de un nuevo comienzo.
.No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero
baronrampante@hotmail.es
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Tampoco hay porque dramatizar. El año tiene muchos días y muchas horas, y se de muchas personas que durante estas fiestas cenan o comen solas, y luego tienen todo el resto del tiempo para acompañar o dejarse acompañar.
Lo que sí tiene razón el blogger es que la compañía impuesta de cualquier tipo de miseria debe de ser terrible, por lo que debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para ayudar a los afectados a remediar esa situación, de un modo normal, positivo y natural.
A mi me encanta ver por aquí a Cigoña, al que saludo, y si es el auténtico mejor todavía. Y que conste que mi simpatía es positiva. ¡Faltaría más!
Que no me voy.
Yo entiendo perfectamente que haya lectores que no me tengan la menor simpatía. Y algunos bien se encargan de expresarlo. Lo que me preocuparía es que me la tuvieran.
Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral