Por fuer del ímpetu de un buen amigo, me encuentro releyendo El Quijote en estos días. Un libro imprescindible a cualquier edad, que al volver a sus páginas siempre te acoge de modo diferente. Dice mi amigo, experto en las andanzas del ingenioso caballero, que Quijano sí hubiera podido acabar con los gigantes, pero que su derrota se debió a que la lucha fue contra molinos. Quijote andaba con la cabeza desvariada, pero con el corazón y el alma repletos de dignidad. Y un ciego amor por la justicia y por el prójimo. En cierto modo (sólo en cierto modo), Quijote podría recordarnos al niño Dios que nace: perseguido por una sociedad que no le entiende, y cuya vida terrena acaba con la derrota, con la muerte y la soledad.
Jesús no estaba loco como el Quijano, pero supo luchar por aquello que merecía la pena hasta el derramamiento de la sangre, y más allá. En estos días, recibimos noticias de todo el mundo hablándonos de persecuciones contra cristianos en Irak, Nigeria, Filipinas, Pakistán, Egipto... No es fácil tratar de vivir el Evangelio en el mundo, ni en nuestra sociedad libre y democrática ni en regímenes totalitarios. Parece una majadería morir por no querer renegar de tus convicciones, de tus creencias, de los planes que Dios tiene para tu vida. Pero no lo es. Bendita locura, aunque nos lleve, en ocasiones, a estamparnos contra las aspas del odio, la intolerancia o la maldad. Esa lucha jamás acaba en derrota, amigo Sancho.
baronrampante@hotmail.es
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No es de hoy la idea de querer identificar a Don Quijote con Cristo, por aquello tan cristiano de lanzarse al ancho mundo con el noble afán de remediar injusticias y socorrer a los menesterosos. Como tampoco lo es la pretensión de ver en Cristo al primer comunista de la historia. Pero la realidad es que ni Cristo fue comunista ni Don Quijote fue Cristo, y, como lógica consecuencia, Don Quijote no fue comunista. ¡Qué más quisieran los comunistas que contar en sus filas con el fundador de la religión del amor y con el ente de ficción que da cima a la novelística universal!
http://tiochintodecouzadoiro.blogspot.com/
De ilusión también se vive. Pero la dura realidad se encarga de desvanecer enseguida lo que es insostenible.
Hombre espero que te apliques el cuento. Hay que luchar contra las pseudoprgresias que envuelven a nuestro mundo, caso de alguno que esta mas abajo en la columna y frente a las carconerias recalcitrantes de algunos nostalgicos como alguno que estuvo antes. Y si te digo esto es para que corrigas para el año nuevo un defecto: ser un veleta, decir algunas cosas interesantes y en otras plegarte a las exigencias de este mundo olvidando que Jesus exige una entrega a su persona, alo que el dice o hace, pero no a lo que le interesa al hombre en cada momento. Año nuevo vida nueva y espero que periodismo nuevo.
La misión de Jesucristo, Hijo de Dios, encomendada por su Padre era la derrota, la muerte y la soledad, para nuestra salvación y redención. Y Él lo sabía mejor que nadie. Y sin eso no habría ni resurrección, ni segunda venida, ni nada: lo dice muy bien San Pablo: nuestra fe sería vana.
Lo de que nosotros seamos una sociedad libre y democrática, creo que sí lo somos en cuanto a la inmensa mayoría de los ciudadanos, pero los hechos de la inmensa minoría que nos gobierna tienen poco que ver con esa afirmación, ya que constantemente se falta al respeto a la dignidad de los seres humanos, en total connivencia con unas leyes impías que no respetan derechos elementales como puede ser el de la vida. Si eso no se respeta, que es lo único que les queda a muchos, no se puede decir que esta sea una sociedad libre y democrática en el sentido digno de la palabra.
Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral