En el Antiguo Testamento, la ley mosaica consagraba el matrimonio hasta las últimas consecuencias, aunque extrañamente reservaba para el padre de familia la última palabra para habilitar el repudio y acabar con una familia. El nacimiento del Niño Dios, en una familia cuando menos extraña para la época -José podría, pero no quiso, repudiar a su esposa cuando supo de su embarazo-, perseguida y obligada a emigrar para huir de la muerte, supuso una revolución para la época. Y el mensaje del Cristo que nace en un pesebre, muere en la Cruz y resucita lo cambia todo. A partir de ese momento, y para siempre, la ley fundamental es la del amor.
El amor todo lo puede, todo lo tolera, todo lo permite, el amor no pasa nunca. La nueva Alianza de Dios se hace posible gracias a que Dios nace en una familia que, fundamentalmente, se amaba. Jesús pudo crecer y encontrar su camino gracias a que durante años el amor que se profesaban sus padres continuó vivo, pese a las dificultades, e hizo posible que se cumpliera el plan de Dios.
Hoy celebramos la Sagrada Familia, y debemos defender el don de la vida y del matrimonio. Pero, fundamentalmente, proclamar la victoria del amor sobre la muerte, la ley absurda o la obediencia ciega a cualquier credo, político o religioso, que no respete el dictamen del Amor. Quien sigue los caminos del Amor (como hizo María, como hizo José, como hicieron los tres camino del destierro), nunca se equivoca. Y hace posible que la esperanza del niño del pesebre se mantenga viva.
baronrampante@hotmail.es
Los comentarios para este post están cerrados.
Está tan prostituida la palabra amor. Estaré de acuerdo con lo que se dice si amor va unido a renuncia, servicio, sacrificio, generosidad, mansedumbre, ect. ect. Llamar amor a todo sentimiento apasionado sea positivo o negativo no deja de ser un exceso verbal. Es más, muchos dicen matar por amor, que es muy distinto a morir por amar.
A mí esas llamadas a la caridad tan sumamente cretinoides en las que quienes desconocen la caridad me la recomiendan a mí, no surten el menor efecto. Más bien agudizan mi sentido crítico.
Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral