Estamos enfilando el final del tiempo de Adviento, preparándonos para la venida del Niño Dios que, pese a todo, sigue naciendo. Son días de silencio, de oración, de alegría contenida que estallará la noche del 24 de diciembre, cuando el hijo del Amor vuelva a hacerse presente. Aunque nunca se haya ido. Aunque continuemos matándole o ignorándole a cada segundo. También son días de ruina, de tristeza, de martirio y de pobreza en millones de personas. Los que no tienen la oportunidad de nacer, los que viven en la miseria, los que se perseguidos por su religión, ideología o color de piel. El Dios que viene no entiende de buenos y malos, nace para todos. Para la víctima, y para el verdugo. Para el cardenal y para el agnóstico. Para el que se siente en posesión de la verdad y para el que no sabe dónde se encuentra ésta.
Jesús cambia el corazón de quienes sinceramente se ponen en sus manos. Él nace de nuevo, y nosotros también debiéramos hacerlo. Habrá muchas cenas familiares, muchas lágrimas por los que no están, mucha soledad acompañada. Dios será, seguirá siendo, aunque a veces ocurra que el mundo se te derrumba. Sólo esto -¿solo?- es un gran motivo para seguir teniendo esperanza. Espera en el Señor, sé valiente. El amor siempre vence a la iniquidad, a la mentira, al odio y a la pérdida. Incluso vence al silencio. Pues la Palabra se sigue haciendo presente. Aun en mitad de la ruina, de los armarios vacíos, de los teléfonos mudos, de la obediencia ciega. Más allá de la esperanza.
baronrampante@hotmail.es
“Por un instante te abandoné,
pero con gran cariño te reuniré.
En un arrebato de ira te escondí un instante mi rostro,
pero con misericordia eterna te quiero.
Aunque se retiren los montes y vacilen las colinas,
no se retirará de ti mi misericordia,
ni mi alianza de paz vacilará
–dice el Señor que te quiere-.” (Is 54, 7-8.10)
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"Dios será, seguirá siendo, aunque a veces ocurra que el mundo se te derrumba". Muy cierto, señor Bastante.
Siembra, oh Dios, que te hiciste hombre naciendo pobre en Belén danos amor suficiente para darlo, ilumínanos para entender y consolar a los que sufren en un mundo a veces tan inhumano, danos fuerzas para luchar por la justicia y protege a mi familia. Un beso fuerte a mi mujer y a mis hijos.
"Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad." (Miqueas 5:2)
Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral