Así reza la carta de Santiago (5, 7-10) que leemos en la liturgia de hoy. Isaías (35, 1 6a) nos lo confirma: "Seguid firmes, no temáis". Mateo, en el Evangelio (Mt 11, 2-11), concluye la misión: "Id y anunciad lo que habéis visto". En mitad del Adviento, se nos comienza a revelar con claridad qué es lo que el Niño Dios, que está a punto de llegar quiere de nosotros. La firmeza en la espera y en la esperanza, la valentía para superar los obstáculos y llegar al conocimiento de Dios. La misión de anunciar a todos el don de la fe.
Aon tiempos convulsos en la política, las relaciones sociales, la Iglesia. Días de trifulca, de declaraciones contrapuestas, de laicismos agresivos y legislaciones que las marca el Parlamento y no Dios. De ultraortodoxos intraeclesiales que se pegan entre ellos, de separaciones carismáticas, de traiciones y amenazas. Entre todo, tiempo de fe. Y de esperanza. Ojalá también de paciencia.
baronrampante@hotmail.es
PD:
"Somos muito expeditos a encontrar desculpa para as nossas faltas, e igualmente muito céleres a castigar os outros, fazendo-os pagar pelas suas fragilidades, denegriendo-os ous excluindo-os do nosso circulo social. Mas assim como Deus anda sempre á nossa procura, faz o mesmo com eles. Mais: Deus espera que tambén nos sejamos capazes de sair ao encontro dos irmaos para os trazer de regresso a casa"
(Irma Joan Chittiste, Palavra e Vida 2010. Ediçoes Fundaçao Claret)
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Hay que rezar mucho. La firmeza en la espera y en la esperanza puede diluirse si no hay firmeza en la Fe, si no hay práctica de la Fe, si no hay voluntad de creer. Sabemos que al final sólo quedará la Caridad. No obstante, ahora necesitamos de la Fe y de la Esperanza, por lo menos así me ocurre a mí, de ambas. Creo que la Fe se mantiene tambén con voluntad, con la práctica, con la liturgia, con el catecismo: con la ortodoxia.
¿Quién se separa de quién?. ¿quién traiciona?, ¿quién amenaza?.
Perdón porque es la primera vez que escribo en este blog y quizás resulto hasta inoportuno con mis comentarios cuando no despiestado.
No es usted el centro del mundo....
¿Debo darme por aludido? Parece que se refiere a mí.
Pues yo creo que soy bastante liberal en aceptar las opiniones ajenas. Si a mí lo que me gusta es hablar bien de los obispos. Unos obispos impresentables. Diría incluso que repugnantes.
No se trata de organizar batidas a la caza de alimañas, pero hay que reducirlas cuanto antes. Tened un poco de paciencia.
Pues efectivamente en la Iglesia hay ultraortodoxos que no hacen ningún bien a la comunidad. Pero también hay ultraprogresistas que no hacen más que tirar piedras contra su/nuestro tejado...
Ya lo dice el refrán: los "extremeños" se tocan.
Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral