(Isabel Menéndez Benavente, en La Nueva España).- Se llama Asia Bibi. Es una madre de cinco hijos. Lleva encarcelada un año, cuatro meses y un día a la espera de un juicio que ya se ha producido. La sentencia: condenada a la horca desde el 7 de noviembre, y este mismo lunes, si no hay clemencia, se puede ejecutar el castigo. Su delito, ser cristiana en Pakistán. Ese mismo país al que los cristianos, que en España somos mayoría, hemos mandado ayuda cuando las inundaciones, para todos, sin distinción de credos; esos mismos pakistaníes que son acogidos en nuestras tierras, y respetados en sus creencias, con sus propias mezquitas, y a los que se debe respetar en su fe, aunque no sea la nuestra.
Es curioso. Hasta que el Papa no ha hablado, ni lo sabíamos. No había una campaña mundial. No había nada. Y quedan dos días. Está condenada por blasfemia, a pesar de que el presidente había derogado (hay que ver qué deferencia) la pena capital para las mujeres. Pero eso no cuenta para las cristianas, sólo para las musulmanas. Le han dicho que si se convierte al Islam no la matarán, y ha dicho que no, pero tiene miedo. Está aterrorizada, piensa en sus cinco hijos y en su marido, que lleva un año luchando sin conseguir nada. He leído en los grandes periódicos, en todos los medios de comunicación una justa movilización en la que he participado, para salvar de la lapidación a Sakineh, acusada de infidelidad y de la muerte de su marido, que posiblemente se la hayan adjudicado, para cumplir sus bárbaras costumbres. También ahí he luchado. Pero esto no lo entiendo. No entiendo el silencio cobarde de los medios.
No entiendo por qué aquí no se pronuncian las mujeres y los hombres, las personas de todo el mundo que no aceptan la pena de muerte. Y mucho menos cuando la causa es tan nimia. No entiendo por qué no estamos todos movilizándonos; no comprendo por qué en este caso, sangrante, injusto y absolutamente demencial, pueden matar a alguien simplemente por creer en su Dios y estar harta de ser humillada, apaleada, perseguida, porque sólo hay dos familias cristianas en su pueblo, porque viven bajo el terror y el miedo.
Se nos llena la boca hablando de derechos humanos. Acabo de entrar en Amnistía Internacional: ni una sola palabra sobre ella. No lo puedo creer. No quiero pensar en cuestiones políticas, cuando una vida inocente está en peligro. No puedo creer que el ser humano sea tan «inhumano», tan vil, tan manipulable por ideas o por consignas. Me parece simplemente una vergüenza. ¿Dónde están las defensoras de la mujer? ¿Es más importante hacer una ley de igualdad de trato en la que las empresas con mujeres directivas tengan preferencia en los contratos públicos? Menuda gilipollez. No quiero esto, no me da la gana de que se me discrimine por ser mujer y se me concedan cosas que quizá no merezco. Me basto y sobro. Todo esto por nosotras, las españolitas de a pie, que estamos a millones de años luz en derechos respecto a las mujeres de ese mundo musulmán al que debemos respetar.
Pero y Asia Bibi... ¿ dónde está la protesta de nuestro Gobierno? ¿Vamos a dejar que la maten, que la ahorquen? Les juro que si eso sucede, perderé la fe en la condición humana, me daré cuenta de cuáles son los intereses de cierta gente. Y vomitaré de puro asco.
baronrampante@hotmail.es
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haciendo a un lado a cualquier religion,creo que el derecho avivir se antepone a cualquier otro derecho,inclusive el derecho a la libertad de culto o de creer o no creer en nada,nadie tiene derecho de quitarle la vida a nadie,solo por no pensar o creer como el,demos la vuelta ala historia,¿cuantas muertes debido a las religiones? se nos ha olvidado?.....debemos luchar por los derechos de los desposeidos.....predicar con el ejemplo.............. saludos
¡Qué comentarios! Siempre por delante los anteojos dela ideología, olvidando que lo que está en juego en este caso es la vida de una persona. Siempre que alguien, desde el cristianismo, anatemiza una persona, la gente se escandaliza. Cuando lo hacen desde el Islam, resulta que si hay que comprenderlo, que si se trata de otra cultura, que si aquellos mas... Se trata de una actitud hipócrita y cobarde que se quiere hacer pasar por respetable y progresista. Da asco.
No hubo cordero pascual en la última cena, escribe Benedicto. Ahora se puede celebrar la fiesta local de la Pascua del Cordero, el Aid el kebir.
Rouco puede soltar sapos y culebras, que internet puede con todo. Con los dorados y sobredorados de los mitrados y con el ramadán. Internet diluye a Mahoma y a Cristo. Une más a los jóvenes el ordenador y los porros que todas las religiones y los distintos dioses.
La acusan de blasfemia. Aquí en España la blasfemia se despenalizó en el año 1988. Todavía protestan por ello, y acusan al PP por haber apoyado la iniciativa legislativa, lo más granado de nuestra catolicidad. El fanatismo religioso afirma se ofende a Dios o a la religión cuando se ofende a sus oídos. Y todavía, incluso aquí, puede que haya gente que piense que una ofensa al Altísimo, cosa imposible, merece un castigo sobrenatural.
No creo que en España haya una mayoría de cristianos, católicos con papeles, sí, pero cristianos lo que se entiende por seguidores de Cristo, no.
En un primer momento nos impactan y cuestionan las imágenes de cualquier catástrofe mundial y lavamos la conciencia con donaciones económicas, ahí nos dejamos la piel, y a otra cosa mariposa, el olvido es inmediato. Barón, permitame decirle que ojala dos, cuatro, seis, los que seamos luchemos a brazo partido para salvar a Asia, y que no llegue a perder la fe en la condición humana y que nunca se de cuenta de los intereses de muchos de los que Vd. denomina cristianos, llegar a tal convencimiento supone una adversidad difícil de superar.
La ICAR estuvo quemando vivos y torturando hombres, mujeres y niños mientras pudo hacerlo. Así son los clérigos cuando tienen poder político o sobre los politicos. En esas condiciones, el clero mata. Pero de verdad, no como Belén Esteban.
¡¿Dónde está el obispo auxiliar de Sevilla?! Van ya 9 días desde que este blog anunció su nombramiento y de él nada se sabe.
Lunes, 28 de mayo
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