El barón rampante

Ellacuría: la mejor excelencia universitaria

17.11.10 | 10:48. Archivado en jesuitas
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En estos días de noviembre se ha hablado mucho de excelencia en referencia a un timbre de calidad otorgado a instituciones universitarias de fuera y de dentro de nuestro país. También en estos días se cumple el vigésimo primer aniversario de aquella triste madrugada en que en el campus de la Universidad Centroamericana de San Salvador su rector con cinco de sus compañeros jesuitas y dos empleadas eran asesinados por un comando del batallón Atlacatl.

La noticia dio la vuelta al mundo y de todo él se levantaron voces de solidaridad con los asesinados. A mí personalmente la noticia me afectó mucho. Había convivido a lo largo de un semestre con aquellos compañeros y había ayudado a Ellacuría en sus clases en la facultad de filosofía, y había regresado a España hacía pocas semanas.

Dejo a un lado otros recuerdos y consideraciones que me vienen a la memoria para centrarme en la figura señera y en el ideario universitario peculiar de Ignacio Ellacuría. Una figura que honra a la Compañía de Jesús y la universidad en general. Así lo comprendieron las 39 universidades españolas entre otras que otorgaron los máximos honores póstumos al rector de la Universidad Centroamericana en presencia de su sucesor el jesuita Francisco Miguel Estrada y del ministro español de Cultura.

¿Cuál es esa excelencia universitaria? Ellacuría era todo menos un fundamentalista religioso que hizo fuego de la razón y de sus derechos. El rigor intelectual, la seriedad de la docencia, la cantidad y calidad de los conocimientos impartidos, la selección del personal docente, la comunicación con otras universidades era cultivado y promovido en la medida en que era posible. Insistía en que los jesuitas que formaban el cuerpo docente debían dedicarse al trabajo universitario a tiempo completo sin distraerse con otras labores por laudables que fueran. Pero el rector Ellacuría lo subordinaba todo ello a una finalidad superior. Lo importante repetía no es el que los jesuitas tengamos universidades sino qué tipo de universidades tenemos. En otras palabras, quienes son aquellos a los que en última instancia nuestras universidades sirven. Nuestras universidades, decía, deben ser de modo preferencial un instrumento de transformación social, sobre todo en países como El Salvador en el que el 80% de la población carece de un puesto de trabajo fijo y remunerado.

Transformar desde la universidad la mentalidad de los jóvenes
, abrirles los ojos a la enorme injusticia en que viven las mayorías populares, desmontar los seculares prejuicios de las clases dirigentes, hacer de nuestros estudiantes sujetos de cambio social sin lanzarles a la violencia guerrillera que él rechazaba eran las prioridades que debería hacer suyas el ente universitario en su conjunto.

Cuando recibió el doctorado Honoris Causa de la Universidad de Santa Clara en California en 1982 pronunció estas palabras que resumen ese proyecto de excelencia universitaria que siempre acarició Ignacio Ellacuría y que trató de implantar en la Universidad Centroamericana: «El punto de arranque para nuestra concepción de la Universidad viene dado por una doble consideración. La primera y más evidente es que la universidad tiene que ver con la cultura, con el saber, con un determinado ejercicio de racionalidad intelectual. La segunda ya no tan evidente y común dice que la universidad es una realidad social y una fuerza social marcada históricamente por lo que es la sociedad en la que vive y destinada a iluminar y transformar como fuerza social que es, esa realidad en la que vive y para la que debe vivir. Y la realidad de El Salvador, la realidad del tercer mundo, la realidad histórica más universal se caracteriza fundamentalmente por el predominio efectivo de la falsedad sobre la verdad, de la injusticia sobre la justicia, de la opresión sobre la libertad, de la indigencia sobre la abundancia, en definitiva del mal sobre el bien». Y concluía así: «Nuestra universidad ha intentado modestamente ponerse en esa línea difícil y conflictiva. Por esta labor hemos sido duramente perseguidos. Pero si nuestra universidad nada hubiera sufrido en estos años de pasión y de muerte del pueblo salvadoreño es que no habría cumplido con su misión universitaria y menos aún habría hecho visible su inspiración cristiana».

Aquella noche triste del 16 de noviembre de 1989 cinco años después de pronunciar estas palabras, Ellacuría con la cabeza destrozada por las balas, yaciendo con sus compañeros muertos en el césped constituía el certificado más elocuente y veraz de lo que podríamos designar como la mejor excelencia universitaria.

Alfredo Tamayo Ayestarán (El Diario Vasco)

6 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por carbonatoble de wikipedia 18.11.10 | 17:45

    Encantado y simpático, que nos hagan olvidar la persecución, la imposición, la censura, sufrida de 1940 a 1976. Difícil que el PP gane unas elecciones mientras los abuelos recuerden con sus nietos. Bendita pornografía de Dios, que nos descubre que existe el orgasmo.
    La verdad, la libertad para oponerse y denunciar? Franco sálvanos!

  • Comentario por Asturiano creyente 18.11.10 | 11:30

    Cuando se mezclan delirios, mentiras y prejuicios tratando de justificar no se sabe bien qué para el común de los mortales (los mezcladores sí saben lo que pretenden) el resultado puede ser algo parecido a la yenka que se bailaba en mis tiempos: pa lante, pa tras, un, dos, tres. Lo peor es que el resultado del seguimiento ensalzador por parte de los mezcladores perversos, de los ciegos manirrotos y embaucadores ha causado una ruina que nos afecta a todos los demás y que va a costar ¿sangre?, sudor y lágrimas remontar. Tal es así, según todos los analistas serios, que el franquismo va a parecer una merienda en un colegio de Ursulinas: la cerrazón es la misma, pero el procedimiento es mucho más "enriquecedor" para algunos y oneroso para todos. Las fábricas de mentiras son las industrias más lucrativas para los gobernantes y su círculo y mas caras para el pueblo, que a veces nos olvidamos que el voto es nuestro. Antes franquistas ahora progres y peores.

  • Comentario por jalon 17.11.10 | 23:53

    Este carbonatable se supera dia a dia en estupidez.

  • Comentario por carbonatoble de wikipedia 17.11.10 | 23:22

    Los años de la dictadura fueron años de pasión y muerte para el pueblo español. Pero ahí están los tres mosqueteros, Escrivá, Maciel, Kiko. Ahí está Rouco dando la batalla por mantener a Fedejota, declarado abortista, en la Cope. El franquismo está vivo, y el franquismo les unía

  • Comentario por Asturiano creyente 17.11.10 | 20:53

    ¿Quién mataría hoy a Ellacuría en España? No estaría mal reflexionar sobre quienes encabezan en España ahora mismo una actitud fanática y sectaria que siembra la cizaña contra la Iglesia y los valores evangélicos que defiende, que incluso podría inducir a algunos sin discernimiento a cualquier agresión irremediable. Por eso los que exacerban esa bajas pasiones en beneficio propio tienen tanto delito. Porque ellos sí saben de estas cosas.

  • Comentario por Intrigado 17.11.10 | 15:19

    ¡¿Dónde está el obispo auxiliar de Sevilla?!

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