Hoy era un domingo perfecto para, tomando el Evangelio, hablar de publicanos y fariseos en nuestra Iglesia. Pero también es el Día del Domund, de nuestros misioneros y de todos aquellos que, sinceramente, queremos ver a Jesús. El viernes Manos Unidas recogía su merecidísimo Príncipe de Asturias a la Concordia, y hoy rendimos homenaje a los miles de personas que, siguiendo su fe, hacen de este mundo un lugar mejor. Ni publicanos ni fariseos. Hombres y mujeres, consagrados, solteros, matrimonios, sacerdotes, niños y niñas, abuelos... que hacen realidad gozosa el mensaje de Jesús. Y que nos hacen sentir orgullosos de pertenecer a la Iglesia de Cristo.
baronrampante@hotmail.es
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desde 1999 me entregue al Señor pero fui a muchas iglesias....estabamos en una situacion muy mala.....hubo unos pastores que quisieron aprovecharse de nuestra situacion,estorcionandonos e intentaron abusar.... de mi mujer ......otros si no les daba la plata del diezmo....no existias y le daban orden a los demas que no nos dieran bola.,demas esta decir que casi todos ellos fueron de maldicion para nosotros...y de problema...piden piden y nada dan a cambio.....son demonios con licencia s de buenitos.....demas esta decir que varios nos maldijeron
es decir en sintesis perdi 11 años de mi vida.........ahora que deje todo....menos a Dios he prosperado maravillas y en mi casa solo soy feliz con mi Señor....para mi el 90 % de los evangelistas ,son frutos de MALDICION.
Para fariseos los que aquí hablan de la Iglesia y luego cobran dinero de allí donde en todos los comentarios se destila odio hacia los cristianos y se escribe repetidas veces eso de "La mejor Iglesia es la que arde".
Hay que ser taco hipócrita, pero taco, taco...
Está en la naturaleza del lobo morder.
“No alleguéis tesoros en la tierra, donde la polilla y el oro los corroen, y donde los ladrones horadan y roen. Atesorad tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín los corroen y donde los ladrones no horadan ni roban. Donde está tu tesoro, allí estará tu corazón. Mirad como las aves del cielo no siembran, ni siegan, ni encierran en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta ¿Qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde el alma?"
Supongo, sr. Bastante, que no le hayan entrado "agujetas mentales" por escribir este su artículo en el que no dice absolutamente nada interesante acerca de los misioneros, los grandes olvidados de la Iglesia, no sólo por su lejanía geográfica, sino también porque ustedes, los de los medios de comunicación, NO NOS INFORMAN APENAS NADA SOBRE LA LABOR QUE ESTÁN HACIENDO ESTOS VALIENTES TESTIGOS DE CRISTO.
Ah, para estar orgullosos, ya está usted orgulloso de escribir para "Público", donde ponen a la Iglesia (a cualquiera de sus tendencias) a bajar de un burro.
Se ve que su artículo lo escribió para salir del paso, que había que ir "de finde".
Vaya, entonces te has tragado la mala baba biliosa que sueles destilar por aquí... Felicidades, aunque no sé si eso justificará tu sueldo gubernamental vía Público...
Vaya desde aquí, don Jesús, un pequeño homenaje a los misioneros, que son grandes no sólo por la inmensa labor socio-caritativa que realizan, sino, sobre todo, porque anuncian a Jesús de Nazareth, único salvador del mundo y verdadero tesoro y don que se nos ha dado a los seres humanos. A los misioneros, esos hombres y mujeres que dejan todo para darse a ellos mismos, no hay sólo que admirarlos, sino imitarlos.
Todos los cristianos, sin excepción, tenemos la obligación, nacida de nuestro bautismo, de anunciar a Jesús, de predicar su palabra y de extender su Reino de Dios.
Para muchos, lo misionero no deja de ser algo residual en la Iglesia, obra de unos cuantos miles de chiflados, pero no, no debe ser así. El anuncio de Jesús y la extensión de su Buena Nueva es algo imperativo, mandado por el Maestro y no es algo accesorio. Relean Mt 28 y darán gracias a Dios por habernos hecho portadores de este tesoro.
Un saludo.
Martes, 29 de mayo
Jesús Bastante
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez