"Somos capaces de ser víctimas y verdugos al mismo tiempo", de manera que podemos tener "conciencia de la necesidad de misericordia, pero al mismo tiempo después nos endurecemos cuando nos vemos en nuestra pequeña cuota de poder ante los demás". Así habló ayer el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla. Ni que decir tiene que, en esta ocasión, estamos totalmente de acuerdo con el prelado, quien se refiere al Evangelio que habla del rico Epulón y el pobre Lázaro y la necesaria lucha por la justicia. Por un momento, eso sí, y siendo "malos", pensamos que se refería a su affaire con José Arregi. Todos somos capaces de ser víctimas y verdugos, de padecer la opresión y ofrecer piedras en lugar de panes. La misericordia y la caridad han de afectar a toda nuestra vida cristiana. En este sentido, Munilla tiene toda la razón. Sólo falta que todos -él también- nos apliquemos el cuento.
baronrampante@hotmail.es
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Mons Munilla habla en su homilía de la parábola del pobre Lazaro y del rico Epulón... y resulta que en su crónica-comentario el periodista Jesús Bastante salta otra vez con la historieta de Arregi... ¿A cuento de qué? ¡¡¡Pero qué obsesión, Dios mío!!! ¡¡Y qué ridículo!!
Los seglares de la Diócesis de San Sebastián vivimos contentos y en paz... No hay que confundir los rolletes clericales, con la vida de la Iglesia. El efecto mediático -estilo de esta página- puede hacer lo marginal sea percibido como central, cuando en realidad es eso... MARGINAL
Tal como se están poniendo las cosas, hay que pacificar la diócesis guipuzcoana. Lo mejor es que promuevan a Munilla a la SC para la Doctrina de la Fe.
¿A quién se le ocurrió intentar apagar el fuego con gasolina? Esto tuvo que ser cosa de Rouco.
La verdad, Bastante, es que tu actitud ante Munilla es sencillamente asquerosa. Dice muy poco de ti como cristiano.
No obstante, pierde cuidado, Munilla no se va a ir de San Sebastián y los firmantes del famoso manifiesto, dada su edad, están muy próximos al momento en que tendrán que responder ante Dios. Las cosas cambiarán en San Sebastián, como cambiaron en Madrid, y eso que después de Tarancón parecía casi imposible. Pero cambiarán allí como han cambiado aquí, donde los tuyos sois ya tres y el apuntador.
Creí que por una sola vez, ibas a hablar bien de M. Munilla, pero veo que es como pedirle a Hitler que deje en paz a los judíos.
...a Munilla. Basta ya de acosar a un hombre esforzado y bueno que ni siquiera teme al implacable lobby etarra-clerical. No más mobbing a Munilla. Bastante, Vidal: cada vez os aprecia menos gente y a vuestro "trabajo"... para qué decir: sondead la realidad social (si os atrevéis).
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En estado de premomificación.
Gracias, Jordi. A ver si se puede leer algo que merezca la pena.
Sí, aplícate bien el cuento a ti mismo, Jesús Bastante. Cada vez pareces más el obispo laico Munilla-Bastante: ideologizante, sectario y visionario. Hasta que se forme un todo informe donde no se pueda distinguir a la bestia del hombre.
A saber lo que te importará a ti Arregi, a saber. A saber si no te lo has cogido como mascota para cuando necesitas balones de oxígeno.
Lo mismo que hace Zapatero con los sindicatos y las huelgas generales. Estás tan confundido como él. No es la libertad la que nos hace verdaderos, sino la verdad la que nos hace libres.
Vaya, veo que alguien se me ha adelantado para explicar la misma idea que yo quería decir.
Hay algo peor aún para lo que no todos tenemos estómago: acusar a alguien de tener ese fichero, admitiendo que no lo conoce pero que "se lo han dicho". Acusar falsamente intentando ensuciar el nombre de su obispo una y otra vez. No todo el mundo vale para levantar falsos testimonios. Hay que ser un desalmado y estar muy podrido para hacer eso.
Hay algo peor todavía que ser un "chivato, delator e inquisidor".... ¿Qué puede haber peor que eso, preguntará alguno? ¡¡LA CALUMIA DE ACUSAR DE TAL COSA AL INOCENTE!!
De todo hay en la Viña del Señor, ciertamente: no sólo hay "chivatos y delatores", sino también "calumniadores", que necesitan como agua de mayo que sus acusaciones sean verdaderas, para poder justificar sus rebeldías ante la opinión pública.
El problema que tienen estos calumniadores, es que para que les creamos tienen que demostrar que sus acusaciones son verdaderas. El que acusa tiene que demostrar lo que dice. El acusado no necesita demostrar su inocencia. Basta que lo desmienta, como lo ha hecho Mons Munilla con respecto a las calumnias lanzadas sobre él.
Para los que queráis una reflexión honda hecha desde la primera línea del presbiterado de la diócesis de Donosti, podéis leer esta reflexión.
http://www.atrio.org/2010/09/2728/comment-page-1/#comment-14440
Todos podemos ser víctimas o verdugos. Cualquiera puede ser un asesino.
Pero hay algo peor para lo que no todos tenemos estómago: llevar un fichero policíaco secreto y delatar a otros por la espalda. Eso es otra cosa. No todo el mundo vale para chivato, delator o inquisidor. Hay que ser un desalmado y estar muy podrido para hacer eso.
Con Arregui Munilla ha tenido más que paciencia, le ha sido misericordioso y hasta seguro que ha perdonado. El artículo empezó bien y acaba mal. Al final la verdad prevalecerá y el tiempo todo lo pone en su lugar.
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¡Qué poco hay que pensar en esto de los blogs de información religiosa! Una vez más un mal artículo. Más de lo mismo.
Martes, 29 de mayo
Jesús Bastante
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez