El Evangelio de hoy es especialmente significativo, más aún teniendo en cuenta que esta semana se ha celebrado en Naciones Unidas la cumbre de seguimiento de los Objetivos del Milenio, esa ambiciosa -y algo ingenua, pero qué sueños no lo son- propuesta para erradicar el hambre y la desigualdad en el mundo. Para que los ricos no sigan sentándose a la mesa y los pobres no tengan que esconderse bajo sus piernas para recoger las migajas. Magníficas las palabras del Papa en el Angelus de hoy, así como la reflexión que José Antonio Pagola publica en estas páginas: No podemos ignorar al que sufre.
Es nuestra responsabilidad como trabajadores en la Viña del Señor y constructores de su Reino. "Dios ama a los pobres y los exime de sus humillaciones", afirma hoy Benedicto XVI, quien también recuerda que nuestro destino eterno está condicionado por nuestro comportamiento, está en nosotros seguir el camino de Dios que nos ha mostrado cómo alcanzar la vida, y este camino es el amor, no entendido como sentimiento, sino como servicio a los otros, en la caridad de Cristo".
Mientras tanto, miles de niños mueren de hambre, millones de personas sufren el desaliento y la duda, el dolor del estómago que se cierra, los ojos vapuleados por los mosquitos, el grito ahogado sin respuesta. Más allá de los pobres de solemnidad, de los que tratan de recoger las migajas de nuestra sociedad opulenta e insaciable, hay otro mundo en el que ni siquiera existe una mesa bajo la que arrastrarse. El pobre Lázaro morirá de hambre y será subido a los cielos por los ángeles, y el rico Epulón también se irá, y acabará en el Infierno. Ojalá pudiéramos construir un camino hacia el Eterno en el que nadie tuviera que morir de hambre. Pues el Reino también se hace desde aquí. Con dignidad, justicia y caridad.
baronrampante@hotmail.es
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pues más les valdria a los pobres que dios le eximiera del Fondo Monetario Internacional, y de todos los demás bancos y también de la Conferencia de Empresarios Españoles y de los sindicatos UGT y CCOO.En fin que lo de Benedetto XVI es una tontada mientras no despida al banquero ese de la mafia y del Vaticano.Para que lo bien que quedan las palabritas cuando hay gestos humanos y sencillos que dependen del él y le datrían muchísima más aytoridad que todos esos discursos que le quitan lo poquito de razón que tiene(poquito en el sentido de que nadie le cree nada de lo que dice en referencia de los pobres ¡menuda vida vidaz se pega el tio! como para ir dando consejos y ánimos.Más le valdría decir algún refrán de vez en cuando y dar dos hostias a algún cardenal que otro por ej a Sodano.También a este lo exime Dios?
Ya. Se te llena la boca con las Naciones Unidas y los Objetivos del Milenio, como si de un vulgar zapaterista se tratase. Luego el Papa y Pagola. Pero te olvidas de que Pagola también habla de "Cuando el sufrimiento afecta a alguien más próximo a nosotros...".
Me gustaría que por una vez, aunque solo fuese por una sola vez, hicieses (sin demagogias ni elucubraciones) también tuyos los sufrimientos de aquellos católicos que a pesar de no ir a la Juan XXIII, de no votar a los socialistas, a pesar de entenderse (o al menos de intentarlo) más o menos con la jerarquía, en fin, a pesar de no ser católicos de 1ª categoría como tú o el padre Ángel, o Vázquez (el ex-embajador en el Vaticano), pues también son Iglesia...y sufren, y lo pasan mal, y son discriminados, humillados, utilizados, y por no tener, no tienen ni sindicatos que los defiendan. Y no pueden tampoco ir a la tele ni nada.
Este es tema ajeno a los que yo trato.
Entonces... ¿el infierno existe?
Martes, 29 de mayo
Jesús Bastante
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez