Y ya hablamos de la cúpula, pues son muchos los miembros de la Legión y el Regnum Christi (la gran mayoría) que están sufriendo, se sienten engañados y sin rumbo tras haber tenido que admitir la desastrosa vida de su fundador, y la refundación que habrá de afrontar este movimiento. Sin embargo, los líderes de la Legión de Cristo, desobedeciendo las órdenes expresas de la Sede Apostólica, han difundido una nota en la que tratan de autoexculparse, asegurando no saber nada de los desmanes de Maciel, y llegando incluso a negar que Roma haya decidido cambiar su modelo y los puntos de su carisma que no casan con una vida coherente con el Evangelio.
Niegan que vaya a haber refundación, e incluso ponen trabas a la designación del comisario pontificio. Los que todavía son máximos responsables de la congregación, Álvaro Corcuera y Luis Garza, luchan a marchas forzadas por evitar su fulminante destitución. No lo van a conseguir. Pero la experiencia nos dice que, al saberse heridos, tratarán de morir matando. Así que, si de ahora en adelante, llegan a los medios noticias que puedan comprometer a algún miembro de la Curia vaticana o, incluso, a los posibles comisarios pontificios, ya podrán ustedes imaginar de dónde llegan las filtraciones. Algunos de los hijos de Maciel aspiran a parecerse a su fundador, lo cual, además de lamentable, es injusto para los miles de fieles que sufren por los pecados de quien creían era su máximo ejemplo de vida. Menos mal que al Papa no le va a temblar el pulso.
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Como buenos maestros que son en el arte de la prestidigitación, en la llamada Santa Sede quieren hacer un acto más de magia encubridora. Ahora aceptan lo que siempre negaron, que Marcial Maciel fue un consumado pederasta y regenteador a su gusto de recursos humanos y financieros. Tratan de personalizar el mal, vertiendo todo tipo de señalamientos acusatorios en una persona, y evaden hacer luz sobre el problema institucional que por décadas cobijó al depredador sexual que actuó a sus anchas porque se lo permitieron (pedro tarquis)
Las sectas:
1. Se aprovechan de las carencias psicológicas o ambiciones de la gente para captarla, lavarle el cerebro destruyendo sus relaciones sociales y su estructura psicológica. Sus miembros son privados de capacidad crítica, llevados a vivir programados en un mundo de fantasía y fanatizados. Su finalidad es explotarles económica y/o sexualmente y hacerles trabajar gratis para la secta. Hasta personas inteligentes son inconscientes de que sus derechos fundamentales son violados.
Es difícil salirse. Quienes lo consiguen necesitan tratamiento psicológico o psiquiátrico: desprogramación. Convertidos en casi zombis, fanáticos, suelen caer en otras sectas.
2. Extienden su influencia sobre la sociedad, a la que los parasitarios líderes sectarios pretenden dominar o sobre la que pretenden al menos influir antidemocráticamente dañando la convivencia.
Mediante las leyes, una sociedad libre que quiera seguir siéndolo ha de combatir todas las sectas, tan nocivas.
Los del opus eran la policia política, los chivatos de la dictadura. Eran felices sin libertades ni derechos humanos.
Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece. Hacen ruido los casos de abusos sexuales, amplificado por medios informativos que, en palabras de Pablo VI, "en vez de informar, deforman". Y aprovechan para atacar al Papa. La Iglesia crece en el silencio de miles de personas consagradas que hacen el bien, aunque no sean noticia. Sólo lo son los árboles enfermos que caen.
¿Conque hay trapos sucios que afectan a la curia romana y hasta a algún visitador apostólico?
¡Vaya, esto es pone interesante!
Cuenten, cuenten, que somos todo oídos.
La verdad nos hace libres, que dijo su protector el Magno.
Y tu puta madre también, no te jode.
Abundando en el comentario de saruce, hay muchas sectas dentro el catolicismo que pugnan por las riquezas, los primeros puestos, etc, en luchas de poder incompatibles con el mensaje evangélico.
Habría que suprimir a los legionarios, al opus, los kikos y todos esos grupos sectarios que están proliferando como setas. Todo esto es antievangélico.
Ese desgraciado asunto de Los Legionarios de Cristo (¡valiente nombre que eligieron, para denominar a un grupo cristiano y pacífico), no ha hecho sino confirmar mis temores.
Yo "siempre he considerado" a los cristianos como integrantes de una misma iglesia, porque nos une la fe en Jesús de Nazaret, el Cristo.
De la misma forma, "siempre he considerado" que existen demasiadas congregaciones, hermandades, y un extenso número de grupos autorizados por el Vaticano, amén de otros tantos en iglesias anglicanas, evangélicas, ortodoxas, etc.
Cada grupo o grupúsculo de creyentes afines, supone una escisión de la rama central, con sus propias normas y compromisos, que más de una vez provocaron reticencias, cuando no enfrentamientos, entre miembros de distintos grupos.
¿Tan difícil es regresar, humildemente, a la raíz central del cristianismo, es decir a la iglesia CRISTIANA ÚNICA y UNIVERSAL, para vivir la fe conjuntamente?.
Martes, 29 de mayo
Jesús Bastante
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez