Mucho ruido. Se ponen nerviosos y tratan de matar al mensajero. Si busca la verdad, por buscarla. Si la encuentra, por lo mismo. Si calla, por el silencio. Lo importante es que sólo se les oiga a ellos. Se les oye mucho, demasiado, de un modo atronador. Pero no consiguen elaborar una melodía, y mucho menos compartirla. Sólo ruido. Menos mal que la orquesta la formamos una mayoría, y que sabemos compaginar sonidos, tonos y ritmos para que el concierto sea hermoso. Afortunadamente, Dios nos dio la música para deleite del alma y del corazón, y no sólo el ruido. ¿Lograremos amansar a las fieras? Buen lunes
baronrampante@hotmail.es
Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral