Suenan las cornetas en el interior de la caverna. Hay un nuevo objetivo a la vista. Ahora, ni más ni menos que el responsable de la Pontificia Academia por la Vida, Rino Fisichella, a quien acusan de no defender suficientemente bien la vida humana por haber hecho hincapié en la misericordia en el caso de una niña de nueve años, violada, que tuvo que abortar para salvar su vida, antes que en encender la hoguera y meter en la misma a médicos, madre, familiares y hasta a la pobre pequeña. Si el no nacido no tiene culpa de nada, imaginen la pobre niña. La Santa Sede ha tenido que salir al paso, y tratar de controlar la "pasada de frenada" de algunos miembros de la citada Academia.
Les pongo en antecedentes: el obispo de Recife excomulgó a los padres de la niña y a los médicos que la hicieron abortar. En un artículo publicado en L'Osservatore Romano, Fisichella afirmaba que, antes de pronunciar excomuniones, "era urgente y necesario salvaguardar la vida inocente" de la niña y volverla a un nivel de humanidad del que "los hombres de Iglesia deberíamos ser expertos anunciadores y maestros". Un nivel de humanidad que, por lo que parece, no tienen quienes buscan más el castigo que el perdón, el dolor que la misericordia, la hoguera que la redención, el odio que la alegría. Buen domingo.
baronrampante@hotmail.es
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Absolutamente de acuerdo de principio a fin. Pero, ante el regocijo que las reacciones de no sé si algunos o muchos académicos han despertado en determinados sectores, sería bueno saber en qué o cómo "La Santa Sede ha tenido que salir al paso, y tratar de controlar la "pasada de frenada" de algunos miembros de la citada Academia". Sería una magnífica noticia pero ya no me fío.
Se trata de demonizar a las madres solteras, llamándolas pecadoras públicas. Cuando son ellas la parte más débil, la más inocente, la que más sufre.
¿Hacen falta más pruebas de que la caverna realmente no ama la Iglesia?
Como la excomunión en estos casos se produce latae setentiae, mons Cardoso no declaró la excomunión de los médicos y de la familia. Es más, se trata de una polémica que ha forzado Jesús Bastante dado que el problema de la chiquilla violada ni siquiera tiene aristas.
Así nos va.
¿Quién dijo que la pequeña era culpable? ¿quién la metió en la hoguera?
Di claramente que tú estás a favor del aborto en esos casos. Que prefieres que se mate una vida inocente antes que llevar el embarazo a una situación en la que se pueda salvar a la madre y a su hijo por medio de una cesárea.
Dilo hombre. Es lo que piensas.
que tuvo que abortar para salvar su vida
Esto es falso. Rotundamente.
Según el Dr. Sérgio Cabral, médico director del Instituto Materno Perinatal de Pernambuco, [Estado de Brasil cuya capital es Recife], la vida de Carmen no estaba en peligro. No se podía invocar ningún estado de necesidad. Se podía razonablemente esperar salvar la vida de la madre y los dos bebés. Esta declaración fue confirmada por otros médicos brasileños que conocen la historia clínica, entre los cuales el Dr. Bernardo Graz, médico y sacerdote, y la Dra. Elisabeth Kipman, médica ginecóloga.
Es que, Jesús, a algunos sólo les queda el aborto como único y último banderín de enganche. Una miserable utilización por su parte de tan doloroso tema, que pretenden monopolizar.
Por poco tiempo será ya. Después, sólo les quedarán los insultos puros y duros, hablar de ritos y nombramientos de obispos y cardenales: su único "discurso". Pero, sobre todo, insultos. Y la envidia, que supone un doble mal: primero, porque el envidioso se reconcome por dentro y, segundo, porque la envidia es imposible de disimular, todo el mundo se da cuenta de ello.
El envidioso es un personaje muy rencoroso.
Me asombra,don Jesús, que dé usted lecciones de humanidad diciéndonos que es lícito matar dos vidas (las de los mellizos de la niña violada) porque ésta era inocente, tan inocente como sus hijitos no nacidos.
También me sorprende que a estas alturas, siendo redactor jefe del principal portal de información religiosa de España, ignore que las excomuniones por el abominable crimen del aborto (por usar palabras del Concilio Vaticano II) se producen latae sententiae y que, por tanto, el obispo de Recife no hizo sino confirmar un hecho que ya se había producido según la letra y el espíritu de la Iglesia Católica.
Lo que ya no me sorprende es que usted utilice todo tipo de subterfugios, ambigüedades y manipulaciones para no defender al más indefenso: el niño (en este caso, los niños) concebido y no nacido.
Me da mucha pena que usted, pudiendo ser un referente en la información religiosa en España, estando donde está, sea un pobre periodista gris.
...
Veremos lo que dura Fisichella al frente de la Pontificia Academia para la Vida. Ahí sí que se verá la postura de la Santa Sede.
Quizás el problema de esta separación entre el cristiano de a pie y la jerarquía eclesiástica, sea debida a la interpretación de la doctrina emanada de Jesús de Nazaret, y de los medios utilizados.
Para esa interpretación hay que cargar las pilas de amor a Dios y al prójimo.
No valen los uniformes, sean blancos, negros, púrpura o de cualquier otro color, que haberlos háilos.
El uniforme del amor no tiene color predefinido, es más por no tener, no tiene ni uniforme siquiera.
Amor es cuidar de los demás, y pensar en los demás, antes que imponerles normas que les causen dolor, o "enfrentamientos morales" con la que debería ser la doctrina de la iglesia.
Jesús, el Hijo de Dios, no vino al mundo para hacernos sufrir, ni para condenarnos, sino para salvarnos, para hacernos sus hijos, y para proporcionarnos esperanza de vida eterna junto a Él.
Y ante la duda de amor, señores doctores de la iglesia, ¡a callar!
Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral