Suenan las cornetas en el interior de la caverna. Hay un nuevo objetivo a la vista. Ahora, ni más ni menos que el responsable de la Pontificia Academia por la Vida, Rino Fisichella, a quien acusan de no defender suficientemente bien la vida humana por haber hecho hincapié en la misericordia en el caso de una niña de nueve años, violada, que tuvo que abortar para salvar su vida, antes que en encender la hoguera y meter en la misma a médicos, madre, familiares y hasta a la pobre pequeña. Si el no nacido no tiene culpa de nada, imaginen la pobre niña. La Santa Sede ha tenido que salir al paso, y tratar de controlar la "pasada de frenada" de algunos miembros de la citada Academia.
Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral