Luc Ferry es uno de esos intelectuales a la francesa, perteneciente a ese modelo tan difícilmente trasladable fuera de sus fronteras. Filósofo, en un modo muy francés, no ha renunciado a participar en el gobierno —otra tradición francesa— como ministro entre 2002 y 2004. Ferry es un pensador empeñado en desentrañar el sentido de la modernidad, digamos, en su escenario cotidiano. Este discurrir acerca de la cotidianidad, esta reflexión sobre los problemas del individuo cotidiano, hace que sus textos resulten cercanos, si bien pueden parecer en ocasiones llenos de ideas simples y lugares comunes. Podrán compartirse o no sus análisis, o su estilo, que algunos llamarán directo y otros naif, pero desde luego hay que reconocerle la claridad. Traducido regularmente entre nosotros, uno de sus últimos libros, Familia y amor. Un alegato a favor de la vida privada (2008), reproduciría a la perfección ese modo de hacer que le lleva tantas veces, de forma casi inevitable por su planteamiento y por su estilo, al descubrimiento de mediterráneos. Entre los últimos mediterráneos descubiertos por Ferry se encontraría la familia y el papel fundamental que estaría llamada a desempeñar como núcleo de la vida privada y elemento regenerador de la sociedad actual.
Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral