"Hoy ya nadie sale. ¿Podrá entrar alguno?", se pregunta Juan María Laboa en un excelente artículo publicado en Vida Nueva, y que glosa la situación de nuestra Iglesia "mar adentro", entregada a un determinado sector y que deja desamparados a aquellos seguidores de Jesús que no ponen una etiqueta, un adjetivo calificativo, a su condición de cristianos. Sólo falta cerrar la puerta, asume Laboa. Pero no podrán, por mucho que se empeñen. Porque ellos no son los dueños de la llave, que afortunadamente en una misma casa, tan amplia, hay puertas de todo tipo, que los candados acaban cediendo por la herrumbre... y que si se tapian las puertas siempre se podrá entrar por la ventana, o escalando el muro. La Iglesia es mucho más que quien pretende ser el señor de una casa, o el guardián de una entrada. Tú eres el dueño de la llave, mi Señor. El que abre todas las puertas, incluso las cerraduras más obtusas que encadenan y atrapan nuestro corazón. Tal vez debiéramos reflexionar sobre ello ahora que comienza la semana de oración por la unidad de los cristianos. Y seguir abriendo puertas.
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Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral