Lo ha pasado mal, muy mal, con amenazas de muerte incluidas. Acusado de traidor a su patria, de golpista, de enemigo de Honduras, el cardenal Maradiaga vive con esperanza el futuro de su país, y el de la Iglesia, pese a las dudas, los obstáculos y los problemas que todavía hoy aparecen como fuertes inexpugnables. Ayer lo demostró en Alicante, y lo seguirá haciendo para bien de la Iglesia y del mundo. Quienes le daban por acabado se equivocaban: Maradiaga sigue estando al pie del cañón. Ha superado un difícil trance: puede que el más grande esté por llegar.
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Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral