Contaba esta semana el presidente del Pontificio Consejo para la Cultura, monseñor Gianfranco Ravasi, que las iglesias abandonadas por los fieles y sin valor artístico podrán ser demolidas o vendidas pero no pueden ser transformadas en discotecas. No es el caso de la (I)glesia española. Sí: contamos con un gran valor artístico. Y además, no son los fieles los que abandonan su (I)glesia, sino ella misma quien acaba dejando de lado a sus fieles, o los devora como Saturno a sus hijos. Por fortuna, el Evangelio trasciende todos los rincones. Incluso, quién sabe, uno pueda encontrar a Jesús en una discoteca. Ahora que llega el Adviento, tal vez no sea mala cosa pensar en reconstruir. Parábolas de la (I)glesia demolida.
baronrampante@hotmail.es
Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral