Hoy se votan las enmiendas de la reforma de la Ley del Aborto. Como bien señala hoy en El País el presidente del Congreso, José Bono, hay tres aspectos a mejorar, dentro de una ley que a mí no me gusta, que podrían apuntalarse en estas horas, gracias entre otros al trabajo callado de muchos cristianos que trabajan dentro de los partidos políticos, y que no lo hacen por temor a no poder tomar la comunión o a ser declarados herejes. "Los diputados vamos a debatir el proyecto y puede salir mejorado. Confío en que el resultado sea conforme al patrimonio moral compartido por la mayoría de los españoles, de manera que la nueva ley no se vea como una propuesta partidista. En este sentido, hay al menos tres cuestiones que ocuparán la atención parlamentaria: la primera, la información a los padres de la menor con más de 16 años; la segunda, el reconocimiento de la objeción de conciencia para los profesionales; la tercera, las acciones dirigidas a la reducción de los embarazos no deseados, en cuyo marco destaca la educación sexual", dice Bono, y tiene razón. Entretanto, el obispo auxiliar de Bilbao, Mario Iceta, se ha reunido con los diputados del PNV que hoy votarán la ley. Para decirles lo mismo que ya les ha dicho, pero no lo que ha dicho Camino, y para escuchar las mejoras que los nacionalistas vascos también han contribuido a ubicar en el proyecto de ley. Que sigue sin ser bueno. Pero la teoría del mal menor también es una cuestión a valorar. En este y en otros casos. Si se quiere actuar en la realidad, claro está. Y sin que ello suponga estar a favor del aborto.
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Lunes, 28 de mayo
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Juan Fernandez Krohn
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Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
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