Hace 20 años, Ignacio Ellacuría y sus hermanos jesuitas, además de dos mujeres, fueron vilmente asesinados en la Universidad Católica de San Salvador. Hoy, su recuerdo permanece vivo, así como la exigencia de justicia y reparación. Los mártires de la UCA nos siguen interpelando, tanto en el interior de la Iglesia (muchos ansían su beatificación, así como la de monseñor Romero), como hacia fuera. Y nos deben hacer pensar en los nuevos mártires, que son los de siempre: aquellos en cuyo sufrimiento encontramos el rostro del Crucificado. Los empobrecidos, los marginados, los que padecen hambre y sed. Hoy, como siempre, los mártires son los que nada tienen, y a los que a nadie importan. Recemos, agradecidos, por la memoria de Ellacuría y sus compañeros. Pero no olvidemos la memoria de tantos mártires de la Tierra.
baronrampante@hotmail.es
Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral